Renovables y territorio

La semana pasada estuve en Cáceres, interviniendo en un evento sobre el Futuro de la Energía. Y, además de para experimentar en persona la calidad del tren a Extremadura (a mí no me fue demasiado mal 😀), también fue una gran oportunidad para hablar con gente de allá sobre este fenómeno que está teniendo lugar recientemente de oposición a la instalación de grandes parques renovables, o a la mina de litio. En Cáceres había unos cuantos balcones con carteles de oposición a la mina, además de esta pintada en el centro, justo al lado del espléndido Museo de Arte Contemporáneo donde tuvo lugar el evento:

Este es un movimiento que debe preocupar, porque no se limita a Extremadura. También en otras zonas como Aragón o Galicia se están produciendo situaciones similares, que pueden comprometer el importante despliegue de renovables necesario para alcanzar los objetivos previstos de descarbonización del sistema eléctrico español. Cataluña incluso parece haberse situado en el extremo, con una posible moratoria a las renovables.

Lo complicado es encontrar la respuesta adecuada. En una de las últimas reuniones del grupo Diálogos de Energía y Sostenibilidad estuvimos debatiendo sobre el asunto, y sobre si es necesario planificar, o dar las señales correctas de mercado. La Fundación Renovables ha elaborado recientemente un documento en el que se inclinan más por la planificación como instrumento para lograr la aceptación social. Y donde insisten en la prioridad del autoconsumo a la hora de desarrollar las renovables.

Yo, claro, soy más de mercado: creo que el disponer de las señales apropiadas es fundamental para dirigir la actuación de los agentes. Pero el mercado sólo no es suficiente. 

En este caso, y desde que tuve la oportunidad de leer estudios como el incluido en este libro, ya hace muchos años cuando trabajaba en el CIEMAT, soy partidario sobre todo del diálogo local. Creo que para lograr la aceptación es fundamental involucrar desde el principio a la comunidad, y hacerles partícipes de los beneficios del proyecto, más aún cuando muchos de este tipo de desarrollos se asocian con grandes compañías. Esto es lo que hace que en el parque de Cabo Vilán se fueran los novios del pueblo a hacerse las fotos de la boda, mientras que en Tarifa la mayoría de la población se oponía a los parques.

También he defendido que las subastas de renovables deberían tener los emplazamientos preasignados (algo para lo que la planificación debe jugar un papel), para minimizar los problemas de rechazo posteriores.

Y, respecto al autoconsumo: idealmente, me parece una opción estupenda, y con muchos menos problemas de rechazo social y de impacto ambiental. Pero tiene varios problemas: primero, que no vale para la eólica, y la eólica es interesante porque su producción complementa a la fotovoltaica; segundo, que es más caro, porque no disfruta de las economías de escala de los grandes parques. Como les decía a unas asistentes al congreso: si estamos dispuestos a pagar más por ello, a cambio de evitarnos los problemas de las grandes instalaciones, no hay ningún problema. Lo malo es cuando nos engañan diciendo que el autoconsumo es además más barato y que ahorra mucha energía. Entonces, ¿quién va a estar dispuesto a pagar más por esta opción? 

Lo de la mina de litio está relacionado, aunque quizá pese más aquí el “Not in my backyard”. Pero de nuevo: si queremos coches eléctricos con baterías de litio, de algún sitio tendrá que salir el mineral…Si preferimos importarlo no hay problema, pero hay que ser consciente de que el problema global no cambia.

Por eso no sólo hace falta diálogo, sino transparencia, para explicar bien a la sociedad las ventajas e inconvenientes de las distintas opciones de forma que podamos tomar la mejor decisión para todos. Y esto también a nivel local, que es donde se deben resolver finalmente este tipo de decisiones.
 

Un comentario en “Renovables y territorio

  1. Es un “Not in my backyard” desde el momento en que se siga viendo la movilidad en coche privado como una señal de estatus y algo que hay que alcanzar para triunfar, en vez de empezar a cambiar la educación y la cultura del transporte. Seguirá haciendo falta litio (y otros minerales), lo mismo que energía, pero deberíamos empezar a decrecer (no es solo hacer cachivaches más eficientes, porque no es suficiente por paradojas de Jevons y otras historias, es que realmente vamos a tener que vivir con menos gastos energético por persona para que esto aguante). Y si como civilización/especie no somos capaces de un decrecimiento planificado, actuará la Señora Evolución

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