El New Energy Outlook 2021 de Bloomberg NEF

Este verano se publicó el nuevo New Energy Outlook de Bloomberg NEF. Como es habitual últimamente en el mundillo de los escenarios energéticos, presentan escenarios net-zero para 2050, en este caso tres: uno verde (renovables e hidrógeno verde), otro gris (renovables y CCS e hidrógeno azul), y uno rojo (renovables y nuclear e hidrógeno rojo). Este último es el más original, y no tengo claro cómo de viable. En él suponen que la nuclear producirá el 56% de la electricidad en 2050 (la capacidad nuclear actual se multiplicaría por 20).

El análisis se realiza, correctamente en mi opinión, teniendo en cuenta no sólo el punto final, sino también la evolución, para asegurar que se cumple con el presupuesto de carbono. La reducción de emisiones es limitada hasta 2030, a partir del cual se acelera hacia 2040 y 2050.

Hasta 2030 el mayor esfuerzo se plantea en el sector eléctrico, acompañado de mayor electrificación en edificios, transporte e industria. Esto requiere instalar enormes cantidades de renovables y baterías: todos los años hay que instalar 5 veces más eólica que la que se instaló en 2020 y 3 veces más fotovoltaica. Otro dato que muestra la magnitud del esfuerzo es que habría que aumentar la tasa de reciclado de aluminio en un 70%, la de acero en un 44%, y la de plásticos en un 150%. En su escenario rojo los reactores nucleares modulares deberían empezar a desplegarse en 2027, y alcanzar 390 MW en 2030.

La electrificación alcanza el 50% de la energía final en 2050. El porcentaje de renovables en el sector eléctrico se situaría entre el 62% en el escenario gris y el 84% en el verde. El gas vive un breve boom, mientras sustituye al carbón y no se despliega el hidrógeno, pero desaparece rápidamente después.

El transporte marítimo funciona con amoníaco (derivado del hidrógeno), y los aviones funcionan con hidrógeno para las distancias cortas, y biofueles para las largas. Además, asumen un gran potencial de eficiencia en los barcos.

Para los edificios, la mayoría de la reducción viene de las bombas de calor, pero también hay un 12% que viene del hidrógeno, y un 20% de la biomasa.

En la industria, el reciclaje juega un papel relevante (un 10% de la reducción prevista, dos tercios de las reducciones en acero hasta 2030). La electrificación y el hidrógeno se ocupan del resto, salvo para el cemento, cuyas reducciones deben venir del CCS.

En cuanto al hidrógeno, estiman que un 40% de la producción irá al sector eléctrico, para almacenamiento, y luego a la industria (un 25% de la demanda total). El transporte (fundamentalmente la aviación) consumiría sólo un 12% (interesante comparar por ejemplo con la ELP española, que supone una demanda para el transporte mayor de la de la industria).

Para lograr todo esto, hay que doblar la inversión actual anual, durante tres décadas.

En resumen: escenarios factibles tecnológicamente, pero que requieren aumentar significativamente las capacidades de instalación y las inversiones necesarias. Veremos si somos capaces.

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