El BP Outlook 2020

El lunes se presentó el BP Outlook 2020 y aquí van algunos comentarios preliminares, basados en la presentación de Spencer Dale, y en una lectura rápida del documento.

Hay un par de cambios relevantes en el diseño. Para empezar, nos vamos a 2050, con lo cual ya es comparable con otros (algo que hacen al final del documento). Pero, sobre todo, se nota el cambio estratégico en la compañía: ahora los escenarios de descarbonización son más importantes que el BAU (incluso por el orden en el que se presentan), y de hecho se han convertido en la referencia. Es curioso cómo pueden cambiar las visiones del futuro en un año, cuando cambia el cristal con el que se mira…

En cualquier caso, aquí van los mensajes principales:

La demanda de energía sigue creciendo, asociada al crecimiento de los países en desarrollo. Aunque sigue habiendo grandes diferencias en el acceso y consumo. Y pronto se estabiliza en los escenarios de descarbonización, algo que seguramente tendrá que ver con el menor papel de los fósiles.

Los fósiles bajan en el BAU hasta un 65% (más que en BAUs previos, que mantenían un 75%), y con el net zero se quedan en un 20% (es decir, no desaparecen del todo)

El carbón y el petróleo caen mucho, más el primero, que casi desaparece para 2050. En el caso del petróleo, el transporte por carretera es el responsable de la bajada de 30 mbd en 2050 (es decir, un 30% aprox. sobre lo actual), pero en los escenarios rapid y net-zero baja mucho también (15-25 Mbd) por la reducción de la demanda para petroquímica. El pico de la demanda se produce al final de la década de los 20. A pesar de esto, dicen que hace falta un volumen importante de inversión incluso para sostener esta demanda decreciente.

El gas se mantiene relativamente estable (tanto en cuota como en absoluto), nuclear e hidro crecen (nuclear sobre todo en China, hidro también en China, pero también en Sudamérica o Asia).

En el gas suponen bastante CCUS (40% en rapid, 75% en net-zero). Parte va como blue hydrogen (2% de la energía primaria en rapid, pero la mitad de todo el gas en net zero). El gas para electricidad baja mucho en los escenarios de descarbonización (porque suben mucho las renovables).

Las renovables se doblan con respecto a BAU, a partes iguales entre FV y eólica. Sus costes bajan en un 25% para eólica, 60% para FV (en todos los escenarios de forma parecida). La biomasa también crece mucho en importancia (para sustituir a los fósiles), sobre todo los biocombustibles para aviación (en marino prevén más papel para el hidrógeno/amoníaco o incluso el gas).

Un par de reflexiones interesantes sobre el mix energético resultante. Por un lado, pasa a ser muy similar en casi todas las regiones (al contrario que ahora). Por otro, la mayor diversidad del mix energético y la mayor interconexión entre sectores y vectores hace que el reparto se vea determinado cada vez más por la elección de los consumidores más que por su disponibilidad. También prevén mayor competencia entre todos ellos, trasladando rentas de los productores a los consumidores.

La electrificación crece: más de 10 puntos de incremento en BAU, más del 50% del consumo final en net zero. Eso sí, avisan que la electrificación de los edificios, muy estacional, será difícil de casar con una producción renovable variable (justo vamos a comenzar un análisis sobre esto en colaboración con la TU Wien)

El porcentaje de electrificación (en vkm) del transporte es del 75% aprox en 2050, pero inferior al 10% en 2030. A partir de ahí despega hasta llegar al 50% en 2040. Y no es el principal componente del impacto en la demanda de petróleo: es la mejora de la eficiencia (porque donde más demanda hay es en países emergentes, que es donde más coches convencionales sigue habiendo). Y eso que prevén un importante aumento de movilidad y una canibalización del transporte público por los “robotaxis”

El hidrógeno también tendría un enorme incremento, sobre todo para industria en Rapid, y para industria, transporte, generación eléctrica y edificios en net zero. La mitad de ese hidrógeno es verde, la mitad es azul (esto es algo que no termino de entender: si el verde es suficientemente competitivo, cubrirá toda la demanda, ¿no?)

El hecho de que sea más caro transportar la electricidad y el hidrógeno que los combustibles tradicionales hace que los mercados energéticos se hagan más locales.

El COVID afecta a las previsiones de PIB, energía y demanda de petróleo, que se siguen notando en 2050. Así, suponen que el PIB crece a una media anual del 2,6%, inferior a la media de los últimos 20 años. Eso sí, esto es parte por el COVID, parte por el impacto del cambio climático, que en algunas regiones (Africa, Oriente Medio, India, SE Asia) supondría una pérdida de hasta el 11% en 2050.

Como resultado de todo esto, en 2025 bajaría la demanda de petróleo un 3%, pero en 2050, si hay mayores impactos, podría incluso bajar un 11%. La demanda de petróleo baja más que el PIB, pero la energía primaria menos.

Finalmente, un mensaje importante: la transición debe ser ordenada. Si se deja para demasiado tarde, puede suponer una caída tremenda del consumo (al tener que ser racionado para poder cumplir con el límite de emisiones), y un aumento de los costes.

El informe completo está lleno de reflexiones interesantes, también a nivel regional, no todas incluidas en este resumen, que animo a leer. Además, también incluye algo muy necesario, y no siempre explícito en este tipo de análisis: una descripción de las principales incertidumbres.

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