La hoja de ruta del hidrógeno

El gobierno español aprobó recientemente su Hoja de Ruta del Hidrógeno, en línea con la estrategia europea o con otras que se van promoviendo desde el sector privado (aquí la europea, aquí la estadounidense). A continuación ofrezco una valoración rápida. El resumen muy rápido: muy buenas intenciones, pero poca guía para inversores.

La hoja de ruta comienza recordando los elementos fundamentales de la estrategia europea:

  • 2020-24: Electrolizadores instalados junto a los centros de demanda, alimentándose de fuentes locales de electricidad renovable. Esto incluye las hidrogeneras para autobuses y camiones de pila de combustible.
  • 2025-30: Utilización del hidrógeno para la fabricación de acero, camiones, ferrocarriles, marítimo, almacenamiento eléctrico.
  • 2030-50: Expansión a otros sectores: almacenamiento eléctrico, industria, edificios, etc.

Luego, en los capítulos 2 y 3, ofrece una visión general de la cadena de valor del hidrógeno (bastante ligera y poco detallada, con una figura de costes de transporte de BNEF que habría que contrastar con lo que dicen los transportistas europeos en el Backbone enlazado arriba); y una presentación, también muy poco concreta, sobre las oportunidades que el desarrollo de esta cadena de valor puede suponer para España. A este respecto, y como en documentos similares, echo de menos más concreción sobre políticas necesarias para aprovechar estas oportunidades (Liebreich por ejemplo no es muy optimista acerca de la capacidad industrial europea en este campo).

Pero el punto fundamental de cualquier hoja de ruta es la descripción de las líneas de acción (cap 4) y de la visión futura (cap 5). Y aquí, como digo, el problema es la falta de concreción.

Porque las ideas recogidas en las líneas de acción son buenas: simplificación administrativa, garantías de origen, estandarización, buenas estadísticas, información, formación, análisis de prospectiva y socioeconómico, estudios de viabilidad para poner objetivos…todo esto está muy bien, para el hidrógeno y para cualquier otra cosa, realmente. La cosa es ejecutarlo de verdad, y como digo, no limitarlo al hidrógeno.

Otras propuestas más concretas ya requieren algo más de análisis:

  • Incentivos económicos: esto debería hacerse en el marco de una RFV completa, por sus abundantes ramificaciones, incluyendo las distributivas. No tendría sentido lanzar incentivos de forma aislada.
  • Incentivos para la industria consumidora: Los préstamos actuales no son suficientes, por la incertidumbre. Aquí claramente son necesarios instrumentos como los que proponemos desde la Plataforma Europea de Materiales Amigables con el Clima.
  • Polos de consumo: esto es una buena idea en principio, y se puede aprender de los clusteres europeos (como Rotterdam) que ya están más avanzados.
  • Uso de hidrógeno renovable para el transporte: esto puede ser una buena idea para el transporte pesado…pero es importante recordar que los combustibles sintéticos, si el CO2 viene de capturas previas de fósiles, no ahorra emisiones y por tanto no contribuyen a la descarbonización. Otra cosa es que el CO2 se capture directamente de la atmósfera, pero eso es otra guerra.
  • Apoyo a la industria del automóvil: por supuesto, igual que en el caso de los eléctricos, el lograr que estos vehículos se hagan en España sería muy bueno para aprovechar nuestra capacidad industrial y no perder empleo…pero eso requiere no sólo ayudas a los vehículos, sino ser capaces de retener actividad y generar valor.
  • Estudios de sustitución de trenes diesel: esto también es una buena idea, porque hay muchas líneas sin electrificar (y difíciles de lograr). Además, en España también hay capacidad industrial en el sector ferroviario que podría beneficiarse de apoyos que tengan como objetivo aumentar la competitividad.
  • Desarrollar infraestructura ferroviaria de repostaje o hidrogeneras: Igual que en el caso de la recarga de vehículos eléctricos, aquí la cuestión es quién tiene que pagar esto, si el sector público (y nuestros impuestos), o las tarifas de electricidad y gas (aunque no lo utilicemos), o mejor, por supuesto, la iniciativa privada y los consumidores directos del servicio.
  • El hidrógeno para buques (via amoníaco) sí parece tener futuro. Pero, de nuevo, el queroseno sintético para aviación no ahorra emisiones, así que habría que tener cuidado con esta línea. Lo mismo pasa con la siguiente, el apoyo al desarrollo de plantas PowerToX.
  • La participación de electrolizadores en mercado eléctrico: por supuesto,s sería muy bueno que participaran, pero igual que toda la demanda. Igual que en otras cosas, esto debería venir de una reforma más amplia, no de una normativa ad-hoc.
  • Nuevos núcleos de producción de hidrógeno renovable que eviten la despoblación rural: como teoría está muy bien, pero dependerá de los costes de generación y transporte, ¿no? Porque esto puede ser incoherente con lo de poner los electrolizadores cerca de la demanda, en los polos industriales…
  • Apoyo a la i+d+i: seguramente lo más interesante, propiciar el desarrollo de electrolizadores de grandes potencias, financiación exclusiva para proyectos de la adena de valor, financiación CTDI… La cuestión es cómo desarrollar la capacidad industrial competitiva. Aquí vendría muy bien mucha más concreción.

En el capítulo 5, como decía, se presenta la Visión 2030, donde se plantean los siguientes objetivos:

  • 4 GW de electrólisis, próximo a instalaciones de consumo. Bastante ambicioso, en mi opinión, porque queda poco tiempo ya para desplegarlos (de hecho, se prevén sólo 300-600 MW para 2024, que ya será complicado).
  • 25% de hidrógeno renovable en las industrias que lo consumen actualmente ( que no es demasiado, 500.000 t para refino y fertilizantes)
  • 150-200 autobuses con pila, 5-7.000 vehículos ligeros y pesados de mercancías con pila, 100-150 hidrogeneras, trenes de hidrógeno en dos líneas comerciales: La parte de la pila parece sencilla para los autobuses, más complicada para los vehículos de mercancías, en los que la penetración actual es muy baja. Aunque tampoco son tantos en términos absolutos. Las hidrogeneras parecen sencillas de alcanzar, y lo de los trenes, ya hay experimentos en marcha, así que no debería ser tan complejo.
  • Proyectos de almacenamiento con hidrógeno para aprovechamiento de renovable excedentaria: como no se mencionan tamaños, también parece sencillo de alcanzar.
  • Todo esto se estima que supondrá unos 8.900 millones de inversión, fundamentalmente privada aunque con apoyo público cuando haga falta. Parte de este apoyo público podría venir, evidentemente, de NextGenerationEU.

Lo malo es que 2030 es pasado mañana…y para los inversores lo interesante sería 2050. Pero ahí no dice nada, simplemente repite la estrategia europea. Así que, como digo, esta hoja de ruta me parece poca hoja de ruta para inversores.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s