Ciudades energéticas sostenibles: La propuesta de Deloitte

El jueves pasado asistí a la presentación del informe sobre Ciudades energéticas sostenibles preparado por MonitorDeloitte. Alberto Amores lo presentó como siempre muy bien y muy clarito. Y el informe, en general, creo que es muy interesante y muy útil, porque presenta de una forma muy clara datos muy relevantes de consumo de energía y de emisiones en las ciudades. Así, indican que las ciudades son responsables del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y del 30% de las emisiones de otros contaminantes atmosféricos (fundamentalmente partículas). Dentro de esto, los edificios son los mayores consumidores de energía, y el transporte el mayor responsable de las emisiones de GEI.

En este contexto, plantean una serie de medidas para alcanzar los objetivos de energía y clima planteados por el PNIEC, porque el escenario tendencial no será, en su opinión, suficiente para lograr el objetivo que correspondería a las ciudades (un 40% de reducción sobre un año indeterminado, según el Pacto de Alcaldes). Las medidas son las ya habituales: cambios de comportamiento, y cambios de tecnología, muchas de ellas ya analizadas por Economics for Energy en su informe de 2011, aunque ahora evidentemente actualizadas. De hecho, el informe incluye una curva MAC similar a la nuestra, aunque con alguna diferencia que luego comentaré.

La principal aportación del informe es el análisis minucioso de cada medida, sus costes, sus ahorros energéticos y de emisiones, y además de forma particularizada por distintos tipos de ciudad. Para ello utilizan 7 ciudades representativas de los distintos climas y tamaños. Así, en algunas ciudades identifican posibilidades de aprovechar mejor el transporte público; y también estiman la posibilidad de aumentar el uso de transporte no motorizado en función de las características (aunque no es muy optimista, dan sólo un 5% de aumento, todavía muy inferior a las tasas de los líderes europeos). Lo mismo hacen con la penetración de las bombas de calor (muy dependiente del clima).

Creo que el informe, como digo, es una buena referencia, aunque también creo que tiene algunos elementos algo más controvertidos, que comento a continuación:

– El informe es muy optimista sobre las posibilidades de la movilidad inteligente, compartida y eléctrica para reducir emisiones. Yo, como ya he mencionado alguna vez, no lo soy tanto: esta movilidad básicamente es más barata, y puede por tanto generar un efecto rebote importante, o incluso fagocitar al transporte público. La consecuencia, reducciones muy inferiores de las emisiones.
– Una medida cuya importancia comparto es la desincentivación del uso de vehículos antiguos y contaminantes. Pero siempre que haya algún sistema de protección para las familias y colectivos vulnerables, que no tienen tan fácil sustituir su vehículo.
– Cuidado también con el aparente ahorro del cambio modal, una de las medidas con más potencial de reducción de emisiones y bajo coste: El cambio modal no es gratis ni sencillo, porque básicamente supone una pérdida de confort por parte de los usuarios, y eso sin tener en cuenta la subvención necesaria para ampliar el transporte público (véase por ejemplo el trabajo de Alessandro Danesin a este respecto, precisamente para ciudades similares a las analizadas por el informe). Si se tiene en cuenta ese “coste oculto”, quizá ya no sea tan económico como parece. De hecho, por eso nosotros en el informe mencionado antes no incluíamos cambios de comportamiento en la MAC: es muy difícil comparar costes de cambio tecnológico con costes (incluido ocultos) de cambios de comportamiento.
– En cuanto a los edificios, las propuestas son bastante sensatas: cambio de calderas (sobre todo en climas fríos), bomba de calor (sobre todo en climas templados), la rehabilitación, centrada en las ventanas, que es más fácil y barato…
– Lo único que me llama la atención de esto es lo de meter el a utoconsumo como medida de ahorro. Pero si el autoconsumo, como tal, no ahorra nada!! Lo único que hace es sustituir otra generación, y ahí ya entra la comparación entre pérdidas de red y economías de escala…Me sorprende mucho que gente tan seria como Monitor planteen esto…
– En cuanto a la curva MAC, como decía hay que tener cuidado con ella, porque las medidas que implican cambios de comportamiento no necesariamente tienen costes negativos (cambio modal) ni generan tanto ahorro (carsharing). Y son una parte muy importante del ahorro a bajo coste…
– Por otra parte, echo de menos medidas de compensación de los colectivos vulnerables, medidas específicamente dirigidas a los hogares en riesgo de pobreza (auditorías energéticas gratuitas, etc), y también instrumentos económicos asociados a los certificados energéticos, o incluso, una crítica de estos certificados, que no siempre están midiendo bien el consumo de energía (por ejemplo por su consideración del autoconsumo).
– También echo de menos un análisis de de dónde va a salir el dinero para financiar todas las inversiones necesarias, especialmente si las cuentas no son tan favorables como parece.

Finalmente, me parece una idea estupenda lo de proponer indicadores para medir la evolución del comportamiento energético-ambiental de las ciudades. Sólo me sobra el % de electricidad generado en la ciudad, que no sé qué narices mide (supongo que va por la misma línea del autoconsumo, ver mi comentario anterior)

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