Descarbonización en la industria

Desde que presentamos nuestros escenarios energéticos el año pasado, siempre que me preguntan por el mayor reto de la descarbonización en España a largo plazo, respondo que, en mi opinión, es la industria, y básicamente porque aún no existen soluciones para lograrlo. Si recordáis, en nuestros escenarios utilizábamos un “proxy”, la biomasa, para representar una fuente energética libre de emisiones y capaz de dar energía térmica de alta temperatura. Pero claro, como decíamos en el mismo informe, la biomasa tiene muchos problemas: de disponibilidad, de ser realmente libre de emisiones de CO2, de otro tipo de emisiones…por eso, hace falta otra solución. Quizá pueda ser el hidrógeno (si conseguimos producirlo de forma barata con fuentes renovables), quizá aumentar la electrificación, quizá la captura y secuestro de las emisiones de CO2 (algo que parece ser la única opción por ahora para las emisiones de proceso, como las del cemento o los fertilizantes…)…todavía no está nada clara la viabilidad de ninguna de ellas, ni el alcance que pueden tener.

Este es un tema sobre el que ya hemos comenzado a trabajar en el IIT, con la tesis doctoral de Timo Gerres. Timo ya ha escrito una revisión de todas las opciones tecnológicas disponibles y de su aplicabilidad a los distintos sectores. Y nos hemos incorporado a una red europea financiada por EUKI, en la que estamos promoviendo el diálogo con la industria productora de materiales básicos, para tratar de evaluar conjuntamente las posibilidades de descarbonizar sus procesos.

Hace unos días tuvimos una primera reunión, en la que conversamos acerca de la estrategia de descarbonización de largo plazo y el papel de la industria intensiva; sobre la fuga de emisiones y las posibles soluciones; sobre las tecnologías y materiales que pueden ayudar; y sobre la economía circular como parte de la solución. Resumo a continuación alguna de las ideas principales.

Respecto a la estrategia de descarbonización a largo plazo, los dos elementos más relevantes fueron: el hecho de que, al estar la industria sujeta al ETS, la clave la tiene Europa, y no tanto los gobiernos nacionales; y la falta de una estrategia industrial coordinada con la estrategia europea de descarbonización.

En cuanto a la posible fuga de emisiones, los representantes de la industria llamaron la atención sobre la dureza de los estándares de reducción empleados por la Comisión Europea a la hora de asignar permisos de emisión. En su opinión, esto puede exponerles completamente a los precios de CO2, con su consiguiente impacto sobre la competitividad. Reclamaron alternativas mejores, como mecanismos de ajuste en frontera basados en sistemas de certificación de huella de carbono, o como la propuesta de Karsten Neuhoff que ya he comentado en este blog.

Sobre tecnologías, el consenso es que no hacen falta nuevas tecnologías para alcanzar los objetivos de 2030, pero sí para descarbonizar completamente. Aquí la importancia de plantear estrategias industriales y de I+D volvió a subrayarse. La industria ya ha hecho sus propuestas coordinadas en este sentido. Y también se subrayó la necesidad de contar con alianzas público-privadas para desarrollar y probar nuevas tecnologías.

Finalmente, se constató la necesidad de avanzar en esquemas de economía circular que permitan reducir la necesidad de fabricar materiales básicos, algo que requerirá no sólo cambios en los comportamientos de los consumidores, sino también reformas legislativas para dar las señales adecuadas, y cambios en los modelos de negocio.

En todo caso, y como decía al principio, creo que este es un asunto sobre el que conviene comenzar a hablar ya, para poder tener claro el papel que tendrá la industria en 2040 y 2050, y la contribución de las distintas tecnologías a su descarbonización inevitable.

3 comentarios en “Descarbonización en la industria

  1. Lo que debes considerar es si la descarbonizacion se puede justificar una vez que se han reducido las emisiones. Yo estimo que las emisiones están siguiendo un camino intermedio entre RCP6 y RCP4.5. Lo que corresponde hacer es estimar el beneficio a nivel mundial de pasar de ese valor (digamos un RCP5.2 equivalente) a un RCP4.5. O sea, estimas el beneficio de un “cherry pick” o agarrar el fruto más fácil. Pero eso debe ser a nivel mundial. Y por supuesto en el caso de Europa pueden añadir el beneficio de la seguridad energética. Lo cual necesita mucho más energía nuclear. Algo que por supuesto está prohibido considerar en estos tiempos donde la ortodoxia no se puede retar.

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  2. Pingback: Una agenda de investigación para la transición energética | Economics for Energy Blog

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