Los costes de la transición ecológica

Reproduzco a continuación la tribuna publicada ayer, sobre barreras y aspectos distributivos de las políticas climáticas, en El Confidencial.

Captura de pantalla 2018-12-13 a las 12.37.56

Varios acontecimientos de los últimos días ilustran a la perfección lo difícil que es abordar el problema del cambio climático cuando se pasa de las buenas palabras a la acción. Empezando con la conmoción de parte de la sociedad española, que se ha trasladado con fuerza a los medios, ante los objetivos y medidas que avanza el borrador de la ley de cambio climático sobre el transporte rodado. Siguiendo con las fuertes protestas en Francia, desarrolladas de forma espontánea por los que se consideran damnificados ante la subida de impuestos sobre los carburantes. Y finalizando con la firme oposición al posible cierre anticipado de las centrales térmicas de carbón gallegas por parte de sus trabajadores y de políticos de diferentes ámbitos.

Que esto ocurra no es sorprendente. En primer lugar, porque hoy no se ven todos los beneficios de las actuaciones contra el cambio climático, que se materializará con toda su fuerza en décadas, pero sí sus costes. En segundo lugar, porque el gran proceso de transformación socioeconómica va a generar perdedores y ganadores en sectores económicos y grupos de población. Por ello es de esperar que estas manifestaciones, todavía incipientes, se extiendan e intensifiquen en el futuro. Es imprescindible así una estrategia distributiva que garantice la viabilidad sociopolítica de la transición porque, desgraciadamente, no podemos permitirnos minorías de bloqueo que dificulten un cambio que ya estamos iniciando demasiado tarde.

El reciente informe del Grupo Intergubernamental de Cambio Climático apunta las intervenciones draconianas que se necesitarán para limitar la subida de temperatura a 1,5 ºC, a partir de la que los riesgos se disparan, situación que habríamos evitado si en su día el Protocolo de Kioto hubiese introducido medidas relativamente suaves. El propio borrador de la ley española introduce objetivos de reducción de emisiones a 2030 muy por debajo de los medios para la UE porque, una vez más, la escasa acción en décadas requiere hoy esfuerzos muy considerables en poco tiempo. Esto es, seguir con las buenas palabras no es recomendable porque nos exponemos a un aumento exponencial tanto de los costes ambientales como de los de reducción de emisiones.

Para ello es imprescindible, en primer lugar, el máximo consenso político en el diseño e implantación del proceso de transición, incluyendo sus ajustes distributivos. Esto exige una evaluación rigurosa y detallada, idealmente con aportes desde las distintas ciencias sociales, de los efectos esperados por las distintas políticas y de los posibles mecanismos compensatorios. En este sentido, los políticos locales, probablemente los más expuestos ante esta problemática, deberían evitar actitudes reactivas frente a causas perdidas y presionar para la definición de compensaciones y alternativas de futuro para los afectados.

Es también fundamental ver la transición no solo como una oportunidad para crear nuevas actividades, sino también como una garantía de futuro para muchos de los sectores del presente. Por ejemplo, las medidas anunciadas para el sector de automoción pueden acelerar unas transformaciones que la industria europea ha ido postergando hasta el momento y evitar así su declive global por falta de soluciones y tecnologías en las que otros territorios nos llevan la delantera. Abrazarse a causas perdidas es aún menos deseable para sectores empresariales que se encuentran sujetos a fuerte competencia internacional.

Por último, estas reflexiones ponen en valor un instrumento fundamental para los economistas: los precios que recojan los daños ambientales por contaminar. En primer lugar, porque se evitan actuaciones políticas discrecionales en el proceso de transición, menos aceptables cuando hay importantes consecuencias distributivas. También porque estos precios pueden conseguir los recursos para realizar las compensaciones y promover alternativas de futuro para los afectados. Es cierto que los propios precios supondrán mayores costes para todos y pueden generar efectos distributivos adversos, que también deben ser compensados, pero han de verse sobre todo como facilitadores y garantes de una transición hacia el único futuro posible.

Anuncios

6 comentarios en “Los costes de la transición ecológica

  1. Una cosa es contaminación ambiental y otra cambio climatico provocado por los gases de efecto invernadero como el CO2 y a este respecto los modernos cohes diesel emiten menos CO2 que los de gasolina y estan muy parejos en emisiones de NOx, por lo que no es una medida efectiva contra el cambio climático el poner trabas a los modernos motores diesel y si seria acelerar el despliegue de puntos de recarga en carretera e intensificar la investigación en nuevas baterias o en la producción de hidrógeno

    Me gusta

    • Gracias Santiago, por tu comentario. Te animo a que consultes este post de hace semanas para más detalles sobre este tema (https://economicsforenergy.wordpress.com/2018/09/11/la-hora-de-los-tributos-energetico-ambientales-i-aspectos-generales-y-transporte/), pero incluso los modernos motores diésel emiten más CO2 por litro consumido (que no por kilómetro recorrido) y esta es la unidad sobre la que se establecen los impuestos de carburante. Por tanto no tiene ningún sentido que el diésel reciba hoy un tratamiento fiscal muy favorable con respecto a la gasolina: incluso debería enfrentarse a un mayor impuesto! Y no olvides, además, que la flota diésel española es muy obsoleta y por tanto las emisiones de otros contaminantes son muy relevantes.

      Me gusta

      • La clave es renovar la flota y configurar un conjunto de vehículos sustancialmente más limpio que el actual y la fiscalidad puede jugar un cierto papel. Por supuesto, tiene que haber más cosas como las que comentas y facilidades para renovar los vehículos.

        Me gusta

      • Como bien dices el diesel emite menos CO2 por kilómetro y consume menos litros por kilómetro que la gasolina, por su mejor rendimiento y por lo tanto a efectos de Co2 es mas favorable y en los motores modernos equipados con filtros la emisión de partículas también mejora .. La clave está en incentivar la modernizar la flota de coches antiguos y que las ITV sean las que otorguen las etiquetas de clasificación de los coches ya que en las emisiones de todo tipo de contaminantes influye de manera importante el mantenimiento del vehículo. He leído que en Japón se venden mas coches diesel que de gasolina por la menor emisión de CO2 . Puntos de recarga, Investigar en mejorar las baterias y producir hidrógeno a partir de energía solar por termólisis ayudarían a reducir las emisiones de CO2 en el transportes. Las demás medidas pueden dar lugar a reacciones como las de Francia.

        Le gusta a 1 persona

  2. Estimado Xavier
    Según he podido analizar, el borrador la ley española introduce objetivos de reducción de emisiones a 2030 muy muy por encima de los objetivos que le corresponden. No entiendo tu comentario. Lo puedes aclarar?
    Muchas gracias

    Me gusta

  3. Hola Ester, gracias por tu comentario. No discuto que los objetivos de reducción de emisiones del borrador de la ley española sean importantes e impliquen superar los compromisos que nos “corresponden” dentro del reparto de la carga de la UE. Sin embargo a nivel europeo se están contemplando reducciones del 55% de las emisiones de GEI para 2030 con respecto a 1990 (Resolución del Parlamento Europeo de octubre; modificación de directivas de renovables y eficiencia energética), mientras que la propuesta española apunta a unas reducciones del 20% para el mismo período. Mi punto es que no hacer prácticamente nada durante décadas, como en el caso español, nos lleva a no poder perseguir objetivos ambiciosos y que, incluso, objetivos menores (en términos relativos) sean muy difíciles de conseguir. Sinceramente creo que nuestras capacidades económicas, tecnológicas y recursos renovables no explican ni justifican esta distancia con respecto a la media UE. Una reflexión similar es válida a nivel global, como estamos observando con el informe del IPCC de 1.5ºC, y es un aviso a navegantes para no encontrarnos en este contexto en relación a los 2ºC dentro de unos años. Quizá todo esto se explica mejor aquí: https://economicsforenergy.wordpress.com/2018/11/14/primeras-reflexiones-sobre-el-borrador-de-la-ley-de-cambio-climatico-y-transicion-ecologica/

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s