El informe de la Comisión de Expertos (I)

Ayer entregamos el esperado informe de la Comisión de Expertos sobre Escenarios para la Transición Energética. El informe es bien largo, más de 450 páginas, aunque cuenta con un resumen ejecutivo de sólo 25, y que condensa muy bien lo planteado en el informe completo.

En cualquier caso, por supuesto animo a su lectura sosegada, porque creo que el informe recoge los principales elementos necesarios para avanzar en la transición energética y climática en España, y además logra un grado de consenso muy significativo en estos tiempos: sólo tres abstenciones al informe completo, y muchos capítulos del mismo aprobados por unanimidad. Y es que, a pesar de la polarización política existente, mi percepción, que creo que se puede contrastar en distintos eventos y presentaciones de estos días, es que existe un alto grado de consenso entre los distintos agentes sociales sobre el camino que debemos recorrer, y el punto al que debemos llegar (por supuesto, con algunas divergencias sobre los detalles de los tiempos y, en particular, sobre el papel de algunas tecnologías en la transición, como no podía ser de otra forma).

A este respecto, el profesor Mariano Marzo publicó antes de vacaciones un artículo de opinión en El Periódico de la Energía en el que habla de la dificultad de alcanzar consensos en materia de energía. El artículo está muy bien, y recomiendo su lectura. Mariano habla del ejemplo del CONAES de EEUU como algo a evitar. Este fue un comité que tenía como objetivo recomendar las tecnologías a utilizar en EEUU, en los años 70. Y fue un fracaso absoluto, y por supuesto una pérdida de tiempo y dinero. Pero es que un enfoque así estaba totalmente abocado al desastre. Porque en lugar de discutir sobre los fines, se puso a discutir sobre los medios. En lugar de hablar de objetivos, hablaba de tecnologías. Y cuando la discusión se sitúa a ese nivel, es difícil llegar a algún acuerdo, como de hecho refleja la controversia actual sobre la extensión o no de la vida útil de las centrales nucleares (y sobre la que no se recomienda nada en concreto en el informe).

Creo por tanto que la discusión sobre medios se ha evitado razonablemente bien en este informe, que se concentra en plantear marcos generales para el funcionamiento del sector, en los que las distintas tecnologías participen según los beneficios que ofrezcan al sistema. Y por eso, como decía antes, el informe consigue un nivel de consenso muy importante que a su vez lanza, creo, un mensaje muy potente a nuestros legisladores: más allá de algunos matices, el sector, y en particular, los que hemos participado en esta Comisión, estamos de acuerdo en todos (o casi todos) los mensajes esenciales: la necesidad de dar las señales económicas adecuadas (incluyendo las externalidades ambientales), tanto en términos de fiscalidad como de diseño de tarifas y peajes de acceso; la importancia de contar con un mercado eléctrico bien diseñado (por supuesto con mercados de capacidad apropiados), en el que participen en igualdad de condiciones la oferta y la demanda (muy en la línea de lo propuesto por el informe Utility of the Future); las políticas necesarias para lograr una movilidad sostenible, y un ahorro energético significativo en los edificios y en la industria…y por supuesto, la obligación de prestar el cuidado necesario a los sectores y consumidores vulnerables. Incluso hay acuerdo sobre la estructura de gobernanza necesaria, con comité/comisión o lo que sea de expertos independientes, al estilo del comité para el cambio climático británico.

Precisamente por el valor que concedo a este nivel de consenso, he optado por no incluir ningún voto particular. No porque no haya elementos que no se puedan/deban matizar, o porque no haya cosas que yo hubiera dicho de otra forma…sino porque no quería que estas matizaciones o aclaraciones se pudieran utilizar para atacar a un informe tan consensuado como este, que ya sabemos cómo funcionan estas cosas…En la segunda parte de esta entrada incluiré estos comentarios.

En todo caso, Mariano Marzo tiene razón al concluir que, ahora, y tras el acuerdo técnico, falta navegar el océano de la política, y ahí es mucho más sencillo que el proceso naufrague, o que se vuelva a terminar en un cajón de algún despacho, como otros predecesores ilustres de este informe (como el Libro Blanco dirigido por Ignacio Pérez Arriaga hace unos años, o la planificación indicativa que comenta Marzo, o el famoso Informe Lagares sobre fiscalidad). Ojalá a la tercera, o a la cuarta, vaya la vencida…

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