Y más vueltas al Acuerdo de París y a la política climática europea

Hace unos diez días se celebró en Madrid la edición anual del Foro Alternativas de Sostenibilidad, dedicada al Acuerdo de París en un entorno internacional tan cambiante. La jornada comenzó con una presentación de Teresa Ribera, que básicamente reproduce en un post que acaba de escribir, y por Valvanera Ulargui (directora de la OECC). Ambas se ocuparon de disertar sobre los que serían los ejes de la jornada: desarrollos internacionales y sus efectos sobre la vigencia del Acuerdo de París, y las implicaciones de todo lo anterior para España. Puede consultarse aquí el resumen preparado por la Fundación Alternativas sobre el evento.

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En esta entrada voy a apuntar algunas de las cosas que se comentaron en la primera de las mesas redondas, que recoge la fotografía. La mesa, moderada por Montserrat Domínguez (Huffintong Post España) y compuesta por Manuel Planelles (El País), Carlos Sallé (Iberdrola), Laura Martín (Fundación Renovables) y por mí, se centró en cuatro grandes asuntos: impacto de las decisiones de Donald Trump sobre cambio climático, el papel de China, India y demás países BRICs en el Acuerdo de París, los mecanismos para el cumplimiento del Acuerdo de París, y el liderazgo de la Unión Europea en la política climática mundial (incluyendo impacto del Brexit). Aprovecharé esta última cuestión para referirme al último post de Pedro en este blog, ‘a vueltas con la reforma del EU ETS’.

La mesa se concentró en el primero de los asuntos y adoptó una posición optimista, en línea con las intervenciones previas de Teresa y Valvanera. Básicamente se subrayaron las dificultades que tendrá Trump para enfrentarse a una ‘marea’ que llevará a más acción contra el cambio climático, no a menos. Entre ellas el importante avance tecnológico que hace que las opciones bajas en carbono sean ya casi competitivas frente a las alternativas convencionales, el papel de los estados y ciudades estadounidenses en la lucha contra el cambio climático (independientemente de lo que haga el gobierno federal), las dificultades para conseguir que las cámaras legislativas se alineen con el ejecutivo en este ámbito (vista la reciente opinión de los votantes americanos sobre este asunto y la renuencia de las principales empresas del sector energético a que el país abandone el Acuerdo de París). Cuestiones, casi todas, ya apuntadas en este blog con anterioridad.

Aunque mi visión fue ciertamente menos positiva, no la definiría como ‘pesimista’ (tal y como se recoge en la noticia de la Fundación). La realidad demuestra lo difícil que es afrontar un problema como el cambio climático y cómo París es una aproximación sub-óptima, aunque probablemente la mejor a nuestro alcance. Mi tesis, sin embargo, es que Trump puede afectar a dos de los pilares sobre los que se asienta el ‘imperfecto’ Acuerdo de París: la colaboración reforzada entre los grandes contaminadores y la financiación al mundo en desarrollo para que éste aplique sus estrategias de mitigación del cambio climático. Y para ello no es necesario que el presidente de EE.UU se retire de la Convención Marco o denuncie el Acuerdo de París: simplemente basta con no poner los medios (algo que ya está haciendo) para que se cumplan los objetivos acordados en su Contribución Nacional Determinada.

Y esto me lleva a nuestra política climática y a su instrumento central, el EU ETS. Como ya avancé en un post anterior, gran parte del problema que subyace tras los bajos precios de los EUA se debe a la ausencia de medidas equivalentes en las principales economías del planeta. Esto dificulta acciones unilaterales ambiciosas, que en todo caso serían inefectivas para solucionar un problema global. Pero no es un problema intrínseco del EU ETS y aquí difiero del tono de Pedro en su última entrada: como apunté en mi intervención en la mesa redonda, es muy probable que si tuviésemos la ‘ecotasa’ propuesta por la Comisión a comienzos de los noventa hoy nos encontrásemos con tipos impositivos de… 5 euros por tonelada de CO2. Dicho eso, creo que nuestro papel como europeos es muy positivo: hemos conformado la política más intensa y sofisticada para la mitigación del cambio climático hasta el momento, en un proceso continuo de aprendizaje. Que la política climática europea centre sus esfuerzos en conseguir soluciones coste-eficientes, a pesar de los obstáculos que se observan por la interacción de múltiples instrumentos o las amenazas del Brexit, es claramente positivo para la solución de un problema global en el que los costes de mitigación son muy relevantes. Analizar y difundir las luces y sombras de nuestra experiencia y buscar la introducción y vínculo con medidas equivalentes en otros países puede contribuir en gran medida a la lucha contra el cambio climático en el futuro.

 

 

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