Y, tras el Brexit, Trump

La semana pasada hablaba de las consecuencias del Brexit para la energía y el medio ambiente, y ahora, desgraciadamente, toca hablar de las consecuencias que puede suponer la presidencia de Trump. Escribo de hecho estas líneas desde Chicago, así que estoy viviendo in situ y en directo la situación….

Lo primero que hacía al confirmarse los resultados es acordarme de cuando, antes del verano, en dos eventos seguidos (en el aniversario del CEA de Vitoria y en el Grupo de Crecimiento Verde) me preguntaban justo por mi opinión sobre lo que pasaría si ganaba Trump. Y lo que decía entonces, y recuerdo ahora, es lo siguiente:

  • Primero, que el que gane Trump no es más que una manifestación de la situación de la sociedad (americana, en este caso, pero también de muchas partes del mundo), una sociedad que, al menos en una fracción significativa, ha perdido la esperanza o la confianza en las instituciones. Por tanto, y mientras no seamos capaces de recuperar esta confianza, quizá debamos tener que empezar a entender las cuestiones energético-ambientales desde otra perspectiva menos institucional y más basada en las actitudes personales. Por ponerlo en plan positivo (ya sabéis que, para bien o para mal, soy un optimista inveterado), debemos cambiar los discursos y procedimientos para llegar a las personas y que surja de ellas, y no de las instituciones, el cambio necesario.
  • Segundo, hay que recordar que, para bien o para mal, el sistema político estadounidense cuenta con muchos controles, “checks and balances”, y que el poder del presidente no es total (algo que a veces no ha sido tan bueno). Aunque en este tema, el control republicano de la Cámara de Representantes y del Senado, y que también se ha confirmado esta noche es incluso más importante que la presidencia de Trump…Por tanto, sí es bastante previsible que se desmantele el Clean Power Plan, e incluso la EPA. También es bastante probable que EEUU salga del Acuerdo de París, y que se abandone el apoyo federal a las renovables. Como dice Brad Plummer en Vox, esto parece un claro desastre para el clima y las energías limpias.
  • Pero finalmente, a esto hay que contraponer, como también nos recuerda Plummer, que en esto Trump (y algunos republicanos) van contra la corriente, incluso contra la propia opinión pública estadounidense. El cambio tecnológico avanza imparable, la reducción de la contaminación atmosférica en China, India o Paquistán se está haciendo prioritaria para sus gobiernos, el sector financiero se está posicionando claramente, y todo ello apunta a que, con políticas climáticas o no, el futuro ya no será fósil, sino renovable. Si a eso le sumamos la enorme potencia que tienen las regulaciones estatales en EEUU (por ejemplo, en California o Nueva York) quizá el panorama no sea tan negro. Cowen también nos recuerda que algunas políticas de apoyo a las renovables en EEUU han sido apoyadas por senadores y representantes republicanos, por lo que es difícil pensar que ahora las vayan a eliminar.

Por resumir, y a riesgo de ser algo simplista y provocador: creo que la presidencia de Trump es claramente negativa para lograr acuerdos tan ambiciosos como el de París, pero no creo (a lo mejor me puede el optimismo) que vaya a cambiar significativamente los escenarios tendenciales (algo que, por ejemplo, tampoco creo que Clinton hubiera logrado por ella misma, vista la tendencia de cumplimiento del Acuerdo de París), ni la situación a largo plazo. Lo que sí creo que puede dar lugar es a un mantenimiento, al menos a corto plazo, del papel de los fósiles, a retrasar la transición energética. Y en especial, creo que puede suponer un impulso bastante grande al gas natural, quizá volviendo a esa Golden Age que anticipaba la IEA y que luego no se ha materializado. De hecho, en alguno de los análisis de escenarios energéticos que hacemos teníamos uno llamado Trump (en broma, pero ahora parece que no tanto) en el que el gas era el rey.

En todo caso, también creo que esta presidencia lo que genera, por encima de todo, y como ya nos avisan las Bolsas, es una enorme incertidumbre, también en temas energéticos y ambientales. Así que tendremos que ir siguiendo el desarrollo de los acontecimientos atentamente, y confiar en que los peores presagios no se materialicen.

PS: Andy Revkin da su visión también, no tan pesimista. Y más opiniones: Stavins, MIT Tech Review, Teresa Ribera en El País, David Victor, Nick Butler, David Roberts, The Economist.

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3 comentarios en “Y, tras el Brexit, Trump

  1. Pedro, el análisis que haces me parece acertado. Al igual que a ti a mi también me coge todo en EE.UU. concretamente en Colorado donde estoy trabajando todo el mes en el National Center for Atmospheric Research.

    Hago unos apuntes rápidos en función del ambiente que se respira aquí hoy. Más que nada reina es escepticismo, se baraja como escenario posible que la agresividad de Donald Trump durante la campaña haya sido simplemente parte de su estrategia, pero mucha gente opina que es posible que ni el propio partido republicano lo deje llegar tan allá como él quisiera en algunos temas controvertidos. Por ejemplo, la eliminación de la EPA. Aunque Trump ha repetido que la va eliminar porque en su opinión no vale para nada más que poner trabas a los negocios, se percibe como una medida lo suficientemente impopular como para que no llegue a puerto.

    Sí se dan por descontadas otras cuestiones que mencionas como la salida del acuerdo de París y un parón generalizado en todo lo que es inversión en energías renovables.

    Por supuesto preocupa mucho todo lo relacionado al cambio climático y no cogería a nadie por sorpresa una bajada considerable de financiación en investigación. En el caso de centros como el que me encuentro personalmente opino que EE.UU. se ha mantenido durante mucho tiempo como un país puntero en ese tipo de inversión y lo que sí es posible que se observe es una reorientación de la financiación. Es decir, la investigación sobre nuestro planeta tiene futuro pero no se podrá vender solo en base al cambio climático en algunas cosas, tendrá que tener otros objetivos, deberá ser justificada como investigación fundamental, por el conocimiento, o con aplicaciones de otro tipo, como por ejemplo militares.

    Por ejemplo, en todas las conversaciones a lo largo de hoy la gente espera que el presupuesto de la NASA, con un papel muy importante en los estudios sobre cambio climático, no se vea comprometido. Probablemente porque es una bandera del país y tradicionalmente del posicionamiento de los avances en tecnología de EE.UU. frente a otros países. De hecho al contrario, creo que bajo una presidencia de Trump el presupuesto de la NASA puede verse aumentado considerablemente.

    En cualquier caso como dices hay que permanecer atentos. Quizás los mercados no han reaccionado tan mal como se podía esperar a lo largo de hoy y el dólar se ha reforzado ligeramente, con sus pros y contras.

    Una duda a estas alturas para mi es, ¿qué ambiente se respira en la COP de Marrakech principalmente entre la gente de EE.UU.?

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  2. Pingback: Y más vueltas al Acuerdo de París y a la política climática europea | Economics for Energy Blog

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