Aspectos espaciales de la economía de la energía

Ahora que la cuestión energética española está tan incierta como la situación política, parece un buen momento para levantar la vista y comentar temas más globales y de más largo plazo. Aunque no me refiero en este caso al cambio climático, que ya hemos cubierto abundantemente en los últimos días. Hoy me gustaría hablar de los aspectos espaciales de la economía de la energía.

Todo esto viene de un documento de trabajo curioso que recibí hace un tiempo, y que me ha resultado llamativo. El objetivo del trabajo es analizar en qué medida la localización y la densidad energética espacial de los recursos energéticos afecta a la distribución de la actividad económica global. Un tema apasionante, ¿verdad? Así que me ha parecido conveniente comentar aquí alguna de sus conclusiones, bastante interesantes.

El paper comienza afirmando que la energía es la “commodity” más importante del mundo. Las ventas mundiales de energía suman más de 10 trillones (americanos) de dólares

Trade and transport of energy is immense with over 3 trillion dollars in international transactions driving product deliveries through 3.5 million kilometers of pipelines and 535 million deadweight tons of merchant shipping; 7 of the 10 largest global corporations are energy companies; and about a third of the global shipping fleet is occupied shipping energy.

Y sin embargo, dicen los autores que la aproximación a este problema ha sido siempre de equilibrio parcial. Esto no es del todo cierto: hay modelos globales del sector energético; pero es cierto que no se ocupan del recurso en sí mismo (del upstream, por decirlo así), sino de los usos de la energía, y de sus implicaciones para el cambio climiático. Y los modelos globales sobre el recurso energético, que también los hay, se han aproximado al problema más desde el ámbito termodinámico y no económico. Primera conclusión interesante, pues: nos vendría muy bien tener modelos que trataran la cuestión del recurso energético desde una perspectiva global, e integradora, considerando aspectos termodinámicos, económicos, y por supuesto, sociales, que también tienen mucha relevancia. En este sentido, el paper se autolimita: supone que los recursos energéticos son ilimitados, y que el problema económico está en el acceso a ellos, en la explotación y el transporte.

Segunda cuestión interesante: la conexión entre la productividad espacial de los recursos energéticos y la concentración de la actividad económica (ilustrada por ejemplo en este interesante gráfico). Básicamente, los autores establecen un modelo que relaciona la actividad económica con la disponibilidad y densidad del recurso energético. Y además, distinguen entre recurso renovable (cuya densidad depende fundamentalmente del espacio geográfico) y el recurso no renovable (para el que la variable relevante es el tiempo).

El primer resultado es que incluso pequeñas diferencias en la densidad energética tienen grandes consecuencias económicas. En primer lugar, el modelo predice el comportamiento habitual de “boom and bust” en la industria fósil:

Peak extractions are increasing in the power density of the resource which suggests a pattern of rapid growth, boom and bust should be relatively common in the fossil fuel era.

Y luego nos dice qué forma de concentración adoptaría la actividad económica en función de la densidad energética:

Together these results imply economic activity reliant on energy use should be concentrated or bunched. It should be bunched across geographic space when reliant on renewables, and bunched in time when reliant on non-renewables.

Finalmente, otro resultado interesante:

Our second result is that power dense energy resources, and investments to increase the set of exploitable resources, are complements. Therefore, if economic activity bunches in response to variation in power densities – it bunches in response to variation in these geographic attributes as well.

La actividad económica se concentra pues no sólo en torno a los recursos energéticos densos, sino también en torno a los accidentes geográficos que favorecen su transporte.

Together these results reveal a strong complementarity between infrastructure investments and power dense energy resources. They suggest very few, if any, power dense energy resources will ever be stranded.

Es decir, que la inversión en infraestructuras es equivalente a una “densificación” de los recursos energéticos. Y que cuando hay un recurso energético denso, hay más incentivos para invertir en infraestructuras para explotarlos. Por tanto, es difícil imaginar que haya recursos energéticos densos (como los fósiles) que queden sin explotar, mientras que los menos densos (como las renovables) pueden efectivamente quedarse abandonados, salvo que haya otros factores (como el cambio climático, por ejemplo) que alteren la ecuación, o salvo que invirtamos en almacenamiento o en líneas de transporte para renovables.

Indeed, our theory suggests that what appears to be excessively wasteful expenditures in energy used to ramp up voltages for the long distance transmission of renewables are but the mirror image of energy intensive methods to upgrade heavy oil or compress natural gas for non-renewables.

En fin, ideas curiosas para reflexionar, y también temas interesantes en los que profundizar mediante la investigación.

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