Obama tiene un plan

Mientras algunos estábamos de vacaciones, Obama decidió apretar el acelerador en su política contra el cambio climático, quizá para poder llegar a París con una propuesta ambiciosa. Y para ello ha pedido a la EPA que ejerza las funciones que le concedió el Tribunal Supremo norteamericano, y que regule las emisiones de CO2 para la generación eléctrica y de metano para la industria del gas y petróleo.

Respecto a la primera, la EPA ha asignado cuotas de emisión de CO2 a cada estado (en función de su potencial de cambio de combustibles y de renovables, entre otras cosas), y ha exigido su cumplimiento para 2022. Los estados pueden hacer lo que quieran para cumplirlo. Esto es importante, porque en algunos sitios parecen decir que el plan impone las medidas a realizar. Esto no es así, como decía antes lo que ha hecho la EPA es calcular los objetivos de reducción en función de la posibilidad de: usar más eficientemente el carbón, sustituirlo por gas natural, y construir más renovables.  Aquí lo explican todo muy bien. David Roberts analiza por su parte toda la parte de economía política del asunto.

Algunas reflexiones:

  • Los objetivos son relativos, por MWh emitido. Aunque los estados pueden escoger objetivos absolutos estos son siempre más duros de cumplir, así que no creo que muchos lo hagan (salvo los más convencidos). Por lo tanto, no se puede saber realmente cuándo se reducirán las emisiones del sector eléctrico (y menos todavía las totales).
  • A pesar del bombo que le han dado a esto, hay que recordar que el sector eléctrico sólo emite una parte del CO2 (el 31% en EEUU), el transporte es más importante. Obama quiere cubrir esto con los estándares de emisión, que de nuevo son estándares relativos (por milla). Pero, mientras no se apliquen estos estándares para el transporte, lo que hace esta medida es subvencionarlo, al hacerlo más competitivo que la electricidad. Esto es evidente para el tren, o para los vehículos eléctricos.
  • El plan no habla para nada de eficiencia (aunque sí lo hizo en una versión previa). Y esto es claramente una limitación. Sí, efectivamente los estados pueden utilizarla para reducir sus emisiones. Pero, como los objetivos son relativos, el incentivo a utilizarla no es muy grande.
  • Como bien dice Michael Levi, seguramente no es el plan perfecto, por lo que comento yo y algún tema más que menciona él. Pero desde luego, dadas las circunstancias, posiblemente sea lo mejor posible.

Lo del metano es más reciente, se publicó a mediados de mes. En este caso, el objetivo es reducir las emisiones de metano de la industria del gas y petróleo (extracción y transporte) en un 40-45% para 2025 (comparado con 2012).

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