La estrategia marco de la unión energética europea

La semana pasada el Consejo Europeo dio el visto bueno a la estrategia marco de unión energética presentada el pasado 25 de febrero por la Comisión Europea. El objetivo es acabar con la fragmentación de marcos regulatorios existentes y coordinar la armonización que permita una estrategia común para mejorar la seguridad energética, reducir los costes y descarbonizar el sistema.

El documento de la Comisión ofrece algunas cifras del sistema energético europeo que recalcan la necesidad de esta propuesta. La UE soporta una dependencia energética exterior del 53% a un coste de 400.000 millones de euros. En el apartado residencial, el 75% del parque de viviendas se considera ineficiente. En cuanto al transporte, se destaca que el 94% se abastece de derivados de petróleo, del cual es necesario importar el 90%. La infraestructura energética necesita nuevas inversiones para adaptarla al aumento de la producción a partir de fuentes renovables y reforzar las interconexiones. 
La estrategia marco de la Unión de la Energía se basa en cinco puntos relacionados para atacar los problemas como los anteriormente esbozados y fortalecer el sistema energético:
  • seguridad energética,
  • integración del mercado interior de la energía,
  • eficiencia energética,
  • descarbonización de la economía,
  • investigación, innovación y competitividad.

Seguridad energética
Para mejorar la seguridad energética se aboga por un mercado interior de energía y por impulsar la eficiencia energética. Se pide más colaboración entre estados miembros (“solidaridad”) para, por ejemplo hacer frente a interrupciones o escasez de suministro. Se deben diversificar los proveedores, fuentes de energía y rutas. En este punto destaca el Corredor Meridional de Gas (ver aquí un artículo de Fran sobre esto). Otro de los elementos a estudiar es el potencial del gas natural licuado (GNL) como alternativa al gas canalizado, y también como combustible de reserva. En este sentido la UE realizará una estrategia global para el GNL. En cuanto a los combustibles fósiles, se considera una posible alternativa la extracción interna de los no convencionales, supeditada a la aceptación pública y teniendo en cuenta el impacto ambiental. 
Se dará un nuevo impulso unificador a la política exterior energética, revisando acuerdos con países proveedores importantes o reforzando la integración con regiones vecinas (Comunidad de la Energía o la Política Europea de Vecindad). Se incidirá en el control de contratos de gas entre estados miembros y terceros países.

Integración del mercado interior de la energía
La estrategia marco explica que el déficit de infraestructuras de transporte de gas y electricidad impide el buen funcionamiento del mercado. Por ello se establece el objetivo mínimo de interconexión eléctrica del 10% de la capacidad instalada de los Estados miembros para 2020 (ver Comunicación de la Comisión para conocer las medidas propuestas) y del 15% para 2030. Este objetivo es muy importante para España, por su bajo nivel de interconexión. 
Por otra parte se promoverá un marco regulatorio eficaz con la defensa de la competencia y cooperación entre los diferentes agentes del sistema (gestores de redes y reguladores). Esto es, la aplicación del tercer paquete de mercado interior de la energía. En este sentido, debido a las características de la generación renovable (mayor intermitencia de la solar y eólica), es necesario que las redes de electricidad avancen hacia una mayor integración, explorando deferentes configuraciones adicionales: generación distribuida, gestión de la demanda, etc. Además se anuncia una próxima propuesta legislativa por parte de la Comisión para enlazar el mercado eléctrico mayorista con el minorista. 
Del lado del consumidor, se pretende darle un papel más activo, aumentando y facilitando su capacidad de elección de compra de energía a empresas de cualquier Estado miembro. Se promoverán “tecnologías inteligentes” para dotar al consumidor de mayor información (smart grids, smart meters, etc.). Además se considera “eventualmente” recurrir a la autoproducción. Otro de los frentes son las tarifas. Se orientará a los Estados miembros para que eliminen progresivamente los precios regulados.

Eficiencia energética
Se propone cambiar el concepto de eficiencia energética. Se pasaría a considerar como una fuente de energía (con valor de producción equivalente a la energía ahorrada), que competiría en igualdad de condiciones con la capacidad de producción. Se focalizarán los esfuerzos en los sectores de construcción y transporte.

Descarbonización de la economía
Tomando como base el marco de clima y energía para 2030, que establece una reducción del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para 2030 con respecto a 1990, se presenta una estrategia (la llamada Comunicación “Rumbo a París”) para persuadir a otras regiones para que se comprometan a reducciones similares.
Por otra parte, en el centro de la política climática europea sigue estando el comercio de derechos de emisión (EU ETS). El EU ETS, en pleno proceso de reforma, debe continuar estimulando las reducciones de GEI al menor coste, y ayudar a promover las tecnologías hipocarbónicas, como las energías renovables.

Investigación, innovación y competitividad
El documento pone de manifiesto la posible pérdida de liderazgo en ciertos sectores de innovación energética y tecnologías renovables. Para mejorar la investigación e innovación la estrategia habla de integración, coordinación y búsqueda de sinergias para optimizar las inversiones en este ámbito. Se describen los siguientes propósitos de investigación:
  • ser líderes en la siguiente generación de energías renovables,
  • participación de los consumidores (mediante la citada “tecnología inteligente”),
  • establecer sistemas energéticos eficientes,
  • fomentar sistemas de transporte más sostenibles.

Además de las anteriores lineas de investigación, se destaca una prospectiva sobre de la captura y almacenamiento de carbono (CAC) y la investigación en tecnología nuclear (ITER).
La estrategia marco de la Unión de la Energía resume en una hoja de ruta con 15 puntos las iniciativas a desarrollar para su realización. El Consejo Europeo se ha comprometido a llevar a cabo la unión energética basada en los cinco puntos anteriormente descritos. Aunque en sus conclusiones sobre la unión energética subrayó acelerar y centrarse en ciertos aspectos como las interconexiones o reforzar el marco legislativo para la seguridad de suministro, entre otros.
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