Evolución de la eficiencia energética en la UE y líneas de actuación futuras

A finales del año pasado, el proyecto Odyssee-Mure (coordinado por la agencia francesa de la energía y el medio ambiente (ADEME), Enerdata, Fraunhofer, ISIS y ECN, y con el apoyo del programa europeo Intelligent Energy Europe) redactó un informe en donde se sintetiza la evolución de la eficiencia energética en Europa durante la década 2000-2010, y se resaltan los aspectos más importantes a tener en cuenta para el futuro. En esta entrada repasamos dichos resultados con el objetivo de tener una primera impresión de los logros obtenidos en materia de eficiencia energética a nivel europeo, así como los resultados obtenidos por las políticas públicas de promoción de la eficiencia energética que se han implantado durante la última década.

En primer lugar, el dato más destacable es que durante dicha década, el nivel de eficiencia energética, calculado de acuerdo a la metodología propuesta por este proyecto (ya hemos visto en este blog que hay otras aproximaciones sobre cómo medir la eficiencia energética) ha crecido un 12% en toda la UE. A pesar de que este dato parece positivo sería necesario ponerlo en relación con el coste de la inversión realizada, y con los resultados previstos inicialmente. Por otro lado, y a diferencia de lo que podríamos pensar, el informe señala que esta tendencia se ha desacelerado durante los años de la crisis. También resalta que del conjunto de la economía, el sector residencial es el que ha experimentado una mejora más importante, frente a los sectores industrial y transporte, que son los más afectados por el efecto negativo de la crisis, en términos de eficiencia energética.

De forma desagregada por sectores, el informe señala que desde el año 2000 el sector industrial europeo experimentó un rápido aumento de la eficiencia energética, que duró hasta el año 2007, llegando durante los años 2009 y 2010 a invertirse esa tendencia. Destacan tres países miembros de los que se adhirieron a la UE más tarde: Bulgaria, Polonia y Estonia, como aquellos cuyo sector industrial experimentó un aumento de eficiencia energética más alto. Esto puede deberse a que estos países presentaban un mayor potencial de ahorro energético no explotado hasta el momento.
Por otro lado, la caída de la eficiencia energética en el sector transporte producida durante los años de crisis se debió fundamentalmente a la caída de la eficiencia energética en el transporte de bienes, mientras que las mejoras en los niveles de eficiencia energética introducidas en los coches nuevos tuvieron el efecto contrario. Esto se debe fundamentalmente al efecto de las políticas europeas de estándares y etiquetado. Con respecto a la primera cabe señalar, que la UE acaba de aprobar un nuevo mínimo de emisiones de 95g de CO2/Km para 2021, con lo que prevé reducir aún más las emisiones derivadas del transporte por carretera. El informe apunta a que estos resultados se han visto beneficiados por la reducción de la distancia recorrida percibida desde el año 2000. No obstante, el también señala que el transporte es el único sector en el que las emisiones de CO2 continúan aumentando, en particular un 21% en el año 2010 con respecto al año base 1990.
Por la contra, como se señalaba al principio, el sector residencial es el que más ha aumentado su nivel de eficiencia energética. El informe señala que parte de esta mejora se debe a la mejora del nivel de eficiencia energética de los electrodomésticos grandes (tales como lavadoras, frigoríficos, lavavajillas, etc.). Sin embargo, sí que ha aumentado considerablemente el consumo eléctrico derivado del resto de aparatos electrónicos y de la iluminación. Por último, en el sector comercial se ha observado un mayor consumo eléctrico debido a la difusión de las tecnologías IT y el uso del aire acondicionado, sobre todo en países del sur. Además, se observa que este aumento ha sido especialmente notable en países con niveles inferiores de bienestar económico que aún no han alcanzado el punto de saturación.
La parte más interesante del informe se refiere a los puntos clave de las políticas de eficiencia energética desarrolladas en Europa durante la última década y los factores a tener en cuenta para el futuro:
  • Están todavía pendientes de definir algunos aspectos de la Directiva 2012/27/UE sobre Eficiencia Energética aprobada recientemente por el Parlamento Europeo y el Consejo, en concreto la implantación de los sistemas de obligaciones; y más importante la estrategia europea posterior al 20-20-20 que definirá las nuevas actuaciones. La Comisión Europea publicó hace poco el comunicado A policy framework for climate and energy in the period up to 2030, que establece una reducción del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero GEI para 2030 sobre el nivel de 1990; y un aumento de las energías renovables del 27%).
  • Para hacer frente al importante potencial de ahorro energético que continua sin ser explotado en el sector residencial hace falta una fuerte inversión inicial. El informe sintetiza en la siguiente tabla las principales iniciativas de inversión. Sin embargo, advierte de que la mayoría de estas vías de inversión tendrán una importante repercusión sobre los consumidores, vía precios finales de la energía aún mayores. Este hecho podría empeorar aún más las situaciones de pobreza energética. Por lo tanto, dependerá del diseño de cada iniciativa la magnitud de estos efectos distributivos.

  • En el sector transporte queda mucho por hacer, son pocos los países miembros que tienen paquetes de políticas completos dirigidos al sector transporte. Mientras algunas políticas han sido frecuentemente utilizadas como los planes RENOVE o las subvenciones para la adquisición vehículos híbridos, no se ha hecho mucho para potenciar el desplazamiento hacia medios de transporte más respetuosos con el medio ambiente, la promoción de los transportes públicos y la conducción eficiente.
  • Por último, con respecto al sector industrial, el informe señala que generalmente se aplican políticas individuales o un reducido número de medidas, y que es necesario que los países diseñen policy mix con un mayor número de medidas que se complementen. Esta es una cuestión que venimos repitiendo desde hace tiempo desde Economics for Energy.
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