Tracking Clean Energy Progress 2013, actualización de las perspectivas tecnológicas de la IEA

Esta semana Pedro realizó un interesante resumen de la última edición del World Energy Outlook (WEO 2013) de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), una de las publicaciones más esperadas por el sector energético-ambiental. En este blog se han hecho también referencias a anteriores ediciones (aquí está la referencia al WEO 2012). Coincidiendo con el mismo organismo, en esta entrada, y a la espera de otra de sus grandes publicaciones, el ETP 2014, queremos escribir una reseña sobre el Tracking Clean Energy Progress (TCEP) 2013 (en este enlace se puede ver el resumen de la edición de 2012).

El TCEP examina los progresos de las tecnologías limpias bajas en carbono, examinando el avance de acuerdo a los objetivos de 2020, sus previsiones y desviaciones con respecto a la meta del conocido escenario 2ºC (incremento máximo de la temperatura media global de 2ºC, el “2DS”). Como suele ser habitual en este tipo de prospecciones, el mensaje principal es que no se están llevando a cabo las posibles soluciones con suficiente firmeza, poniendo especial énfasis en la falta de determinación en la eficiencia energética. Como puntos positivos del 2012 se menciona el progreso de la electromovilidad y el gran despliegue  de las renovables, concretamente de la fotovoltaica, por la caída de sus costes. 
En la figura 1 se muestra la variación necesaria de la intensidad de carbono para llegar al citado escenario 2DS. También se puede apreciar que, a pesar de los esfuerzos de los últimos años, desde los años 80 dicha intensidad apenas ha variado.
Figura 1. Intensidad de carbono en el sector energético (ESCII). Fuente: IEA.
El informe revela que en 2012 países como China o Japón apostaron fuertemente por las energías renovables, sin embargo, países que hasta hace poco eran abanderados de las renovables están retirando los incentivos (ejemplos; Alemania, Italia y España). En cuanto al suministro energético, se destaca que el carbón sigue teniendo un gran crecimiento (un 6% más de 2010 a 2012). Esta dependencia del carbón sigue creciendo en las economías en desarrollo, con China e India a la cabeza.
En cuanto al gas natural, la situación es particularmente regional, ya que está desplazando fuertemente al carbón, pero sólo en EEUU gracias al gas no convencional. Como consecuencia, ya comentada en este foro, Europa consigue carbón barato procedente de EEUU incrementando con este combustible fósil las emisiones. 
La energía nuclear es otro de los puntales para la descarbonización del sector energético. Estos últimos años se ha vuelto a apostar por esta fuente de energía con el llamado “renacimiento nuclear”, que ha traído consigo un interesante debate sobre su competitividad en cuanto a costes y aceptación popular. Precisamente esta semana Alicia se ha inaugurado en el blog con una entrada sobre este tema. El TCEP 2013 indica que el pasado año se ha comenzado la construcción de siete centrales. Sin embargo este nivel de expansión es escaso, según la IEA, para cumplir con la mitigación que toca por parte de la energía nuclear. 
Una de las mayores preocupaciones del estudio, y a nivel personal de su directora ejecutiva Maria van der Hoeven, es el estancamiento de las políticas de promoción de la Captura y Almacenamiento de Carbono (CCS, por sus siglas en inglés). Pues sin esta tecnología, según explica Maria, se tendrían que abandonar los combustibles fósiles con mayor decisión, con los costes que esto conllevaría. En 2012 ocho proyectos de este tipo fueron cancelados.
Donde sí que se encuentra un optimismo moderado es en el sector transporte, ya que tanto los vehículos híbridos como los eléctricos puros han experimentado un gran crecimiento en ventas; 1,2 millones de unidades, representando un 43% más que en 2011. Los mercados líderes son EEUU y Japón. Según el informe, los vehículos eléctricos están en la senda de cumplir con el escenario 2DS en 2020. En este apartado me gustaría destacar un hito que se acaba de dar en Noruega el pasado mes de septiembre, donde el modelo de vehículo eléctrico puro Tesla model S fue el más vendido, por encima del Volkswagen Golf. Esto es debido, al parecer, a la gran carga impositiva en las gasolinas y en los vehículos con motorizaciones de gran cilindrada, así como por las ventajas, de aparcamiento, exención de pago de peajes o carga gratuita para este tipo de coches.
Sobre los vehículos convencionales el TCEP indica que se han alcanzado grandes niveles de eficiencia, pero el problema es que estos estándares de eficiencia existentes no llegan a todos los países, fundamentalmente por falta de acción política. 
Otra de las estrategias para evitar la dependencia de los combustibles fósiles en el transporte es la apuesta por los biocombustibles. Sin embargo en 2012 la producción no se incrementó, a pesar de que sí se ha aumentado su capacidad de producción. Esto, según el informe, fue debido a las malas condiciones climáticas (sequías) que echaron a perder las cosechas.
Al igual que en otros informes de este tipo y que en ediciones anteriores se destaca el potencial de aplicar en la industria las Mejores Técnicas Disponibles (BAT, por sus siglas en inglés). Esto es, la tecnología más eficiente actualmente utilizable a un coste razonable. Los ahorros energéticos estimados pueden llegar a un 20% en el sector industrial. En 2012 se llevaron a cabo avances en este sentido. Destacan en este propósito Europa, Sudáfrica y Australia. Este último puso en marcha el “Clean Energy Future Plan” del que ya se ha hablado aquí y aquí.
En cuanto a sector de la edificación, el 2012 también fue prolífico en políticas de promoción de construcciones eficientes, con nuevas normativas de rehabilitación. Por ejemplo, por parte de la UE con la Directiva de Eficiencia Energética. También se destaca el “Green Deal” de Reino Unido o la Estrategia de Japón.
Por último se recalca que la inversión pública en I+D+i debe aumentar considerablemente, pues estamos entorno al 3-4% del gasto desde el año 2000 (países de la IEA). La nuclear es la que se lleva un mayor porcentaje del esfuerzo de inversión en energía (24% en 2010), aunque también se han incrementado las partidas para las renovables (fotovoltaica, hidrógeno y pilas de combustible, etc.) en la última década. 
La web del informe ofrece además variados datos interactivos por sectores que proporcionan una rápida visión de la situación energética mundial.
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