¿Cuánto hay que pagar por el autoconsumo?

Esa es la pregunta del millón, y que ya he cubierto parcialmente en algunas entradas (p.ej., aquí la opinión de Xavi García Casals), y que, además de en España, se está discutiendo en muchos otros sitios. Porque lo que nadie (sensato) discute es que no haya que pagar: si uno está conectado a la red eléctrica, debe pagar por el servicio que ésta le da, básicamente, la seguridad de contar con suministro no (tan) dependiente del sol, del viento o del agua. La cuestión es: ¿cuánto vale este servicio? y ¿cómo se paga?. Y muy relacionado con esto, hay otra pregunta más (que trato al final): y si el nivel de servicio que requiero de la red es menor (por autoconsumir, pero también por ejemplo por gestionar mi demanda), ¿cómo pagamos una red diseñada para otro nivel de servicio?

Sioshanshi contribuye a la discusión en la línea esperable en alguien que entiende de esto, y resumiendo además un estudio reciente, que dice acerca de los esquemas de autoconsumo habituales:

Not surprisingly, they conclude what nearly everyone acknowledges to be true, namely such customers are essentially free-riding on critical services provided by the grid. Yet, if the prevailing tariffs are based on net volumetric consumption, they end up paying virtually nothing for grid’s vital services.
Y es que, efectivamente, cuando el autoconsumo está mal regulado, o cuando las tarifas están mal calculadas, generalmente resulta en que los que autoconsumen pagan menos de lo que les corresponde en términos del coste de la red, y por tanto hace falta recuperar este dinero de algún sitio. Las soluciones que proponen:
• Redesign retail tariffs to make them more cost-reflective – for example by recovering a significant portion of the fixed costs through non-by-passable demand or fixed fees;
• Charge DG customers for their gross consumption under prevailing tariffs and separately compensate them for their gross generation; and
• Impose standby transmission&distribution (T&D) charges for DG customers.
La primera es cambiar la estructura de tarifas, de tal forma que los servicios asociados al coste fijo se retribuyan mediante el término fijo de potencia. De hecho, la reforma del gobierno plantea un cambio de este estilo. Esto corrige parte de la situación, y además da señales más eficientes.
La segunda es no hacer net metering, sino cobrar por el consumo, y luego compensar por separado por la generación. Esto se puede hacer con smart meters, aunque es complejo porque hay que tener en cuenta cuánto aporta al sistema la generación distribuida, y cuánto aporta el resto.
Y la tercera, imponer peajes al autoconsumo, que tiene sentido siempre que, claro está, estos peajes estén bien calculados y realmente estén pagando los servicios que realmente ofrece la red a los que siguen conectados a ella.
¿Qué situación tenemos en España? Pues una en la que, actualmente, el término variable incluye muchos costes fijos (y que además no están asociados al suministro, sino a otras políticas). En estas condiciones está claro que hay problemas cuando la gente autoconsume, porque no se pagan los costes en los que se incurre, y hay que buscar una solución. Lo que pasa es que parece que se están planteando dos soluciones simultáneamente: cambiar la estructura de tarifas, e imponer un peaje al autoconsumo. No parece que tenga mucho sentido combinar las dos, sino más bien hacer correctamente cualquiera de ellas, salvo que se considere una medida de transición: usar un peaje complementario, que cubra los costes fijos todavía no recogidos en el término de potencia, mientras se llega a una estructura de tarifas correcta (que, por las razones que sean, es más difícil de alcanzar).
Hay que tener en cuenta, además, que realmente, y si están bien calculadas, la primera (estructura de tarifas) y la tercera (peaje) opción son equivalentes. Siohanshi considera que la tercera es mejor, por cuanto, modulando el peaje, se puede permitir escoger los servicios de red que quiera pagar cada cual. Pero esto también se podría hacer modulando el término de potencia. Y además, pasar a una estructura de coste fijo y coste variable correctamente calculado puede transmitir mejor las señales eficientes.
Pero hay una cuestión que ninguna de estas propuestas puede arreglar (en un mundo real), y es el verdadero origen del “missing money” del que habla Sioshanshi. Este problema, muy frecuente en el sector eléctrico, surge no realmente del autoconsumo (que sólo lo acentúa, o lo hace evidente), sino de la importancia de los costes fijos, hundidos. Si se realizan inversiones que luego no se utilizan, ¿quién las paga? En un mundo ideal, con planificación perfecta, este problema no existiría: en el caso del autoconsumo, el planificador habría tenido en cuenta que la gente demandaría menos servicio de red, o que incluso eventualmente se desconectaría, y por tanto habría amortizado los costes de la red teniendo esto en cuenta. Pero, en un mundo de planificación imperfecta (o muy imperfecta a veces), esto no pasa, claro. Y entonces, ¿qué hacemos?
Generalmente, los que pagan los errores de la planificación han sido siempre los consumidores. En los sectores liberalizados (como la generación o comercialización) se supone que el riesgo ya se transfiere a los inversores (que, claro, se vuelven más prudentes), pero en los regulados (como el transporte o la distribución) los consumidores siguen siendo los que corren con el riesgo de haber construido sistemas demasiado grandes o caros.
Aquí el autoconsumo en sí mismo no cambia demasiado las cosas: mientras que la gente esté conectada, seguirá teniendo que pagar la red, con errores o sin ellos. Evidentemente, si está mal resuelto el tema de las tarifas, habrá subsidios cruzados entre consumidores. Y si se resuelve bien, pues no. Y, si hay más errores, habrá que pagar más. Pero, ¿qué pasa si el autoconsumo se hace más competitivo (porque se haya alcanzado la paridad de red real, algo en lo que cada vez más gente cree)? ¿Qué pasa si los consumidores se empiezan a desconectar de la red? Entonces estos ya-no-consumidores no pagarán los errores de la red, ya podrán escaparse de asumir el riesgo. Y el riesgo entonces lo tendrán que pagar los (menos) consumidores que queden, o los inversores (compañías distribuidoras o transportistas), que por tanto tendrán que buscar asegurarse frente al riesgo. En cualquier caso, subirá el coste del sistema, y por tanto el incentivo a desconectarse, aumentando la bola de nieve. ¿Cómo salir de esto? Quizá la única opción sea recurrir a los impuestos generales, pero claro, entonces entramos en otra cuestión, y es cuándo tiene que intervenir el Estado (con sus impuestos) para rescatar a un inversor…

ADD: Severin Borenstein, otro experto reconocido, se une también a la discusión.

4 comentarios en “¿Cuánto hay que pagar por el autoconsumo?

  1. Hola Pedro

    Muchas gracias por la entrada. Hace tiempo que esperaba que escribierais por aquí sobre esto del autoconsumo y balance neto. El caso es que este es un ejemplo claro de debate contaminado y polarizado, en el que es cuasi-imposible informarse de las diferentes posibilidades, y de las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas.

    Creo que no entiendo la entrada porque no conozco algunos conceptos. Por ejemplo dices: “el término variable incluye muchos costes fijos”. ¿Qué es término variable y qué es coste fijo? Sí… tengo mucho que leer… 🙂 Sin tener ni idea, entiendo término variable a la parte de mercado (la electricidad). Los costes fijos serían las redes (su inversión y su mantenimiento). ¿Y el resto donde entra? Me refiero a las primas a renovables, suministro extrapeninsular, pagar el déficit tarifario, etc.
    Igual me puedes recomendar un manual o informe de la CNE que explique esto… 🙂

    De todas formas, entiendo este tema de una manera menos complicada. Me imagino comprando un coche con 5 amigos pensando en turnarnos el coche. ¿Cómo lo pagamos? Pues existen costes fijos: el coche, mantenimientos preventivos, cambio de ruedas, la itv, reparaciones, etc. y coste variable: la gasolina.

    El coste variable lo solucionamos fácilmente: cada vez que alguien coge el coche debe pagar la gasolina (si todos dejan siempre el coche lleno de gasolina, habrán pagado la gasolina que han usado en su trayecto).

    El coste fijo está más difícil (en la línea de la segunda parte de tu entrada), y no hay más remedio que hacer estimaciones de cuánto nos va a durar el coche, y qué reparaciones va a tener. Pero las máquinas tienen una vida útil y este dato nos ayuda bastante. Partiendo de esa vida útil se puede calcular un (coste fijo)/(km recorrido). Ese (coste fijo)/(km recorrido) no es más que el resultado de sumar todos los costes fijos: el coche, los mantenimientos preventivos, las itv, las reparaciones, los cambios de ruedas, etc. y dividirlos por todos los km que va a hacer el coche (sí, hay riesgo como dices en la entrada).

    Entonces cada amigo pagará cada vez que use el coche: la gasolina + los kilómetros recorridos * (coste fijo)/(km recorrido)

    A partir de aquí, se puede complicar el tema: algún amigo dice que los primeros kilómetros (el coche está más nuevo) han de ser más caros… Pero aunque esto también tiene solución, no me enrollo más 🙂

    La cuestión es: ¿no se puede calcular el “(coste fijo)/(kWh consumido proveniente de la red)”? En este caso cada vez que los autoconsumidores cogen energía de la red, deben pagar lo correspondiente.
    Lo que veo más complicado es la cuestión de cómo pagan los autoconsumidores el déficit tarifario o el suministro extrapeninsular
    También veo complicado el pagar “la posibilidad de coger energía de la red”. No me refiero a consumir la energía de la red, sino el tener la red ahí disponible para pillar energía cuando me haga falta…

    Vaya peñazo de comentario que me he marcado…

    Gracias, aunque solo sea por leer el comentario 🙂

    Pedro Olazábal

    ps: tampoco entiendo porque la segunda opción es complicada. ¿No es fácil saber cuánta energía consumo que proviene de la red, y cuánta he enviado a la red? Hay algo que no estoy teniendo en cuenta seguro…
    ps2: también publicó Xiral una entrada sobre este tema, que la guardé para releerla, pero sigo sin enterarme 🙂

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  2. Gracias, Pedro, por el comentario. A ver si consigo resolver tus dudas, o al menos algunas:

    – Lo de término fijo y variable: el término variable es el término de energía, que pagas en función de la energía que consumes, y el término fijo es el término de potencia, que depende de la potencia que contratas (2.2., 3.3, 4.4, etc). En la estructura actual de tarifas, el término variable se usa para pagar costes fijos del sistema (y ahí están las redes, pero también las primas a las renovables, extrapeninsulares, etc.). Los llamo costes fijos porque no dependen de lo que tú consumas, sino de otras cosas. Algún sitio para tratar de entender este galimatías: Clemente Álvarez la analizó en el 2008, hay muchas cosas que no han cambiado (http://www.soitu.es/soitu/2008/09/08/medioambiente/1220872749_630676.html), también hay algún sitio en internet donde las explican, pero muchos no son fiables, y ahora mismo no te puedo recomendar ninguno
    – Sobre tu analogía del coche (que me parece buena, la verdad): vale para algunas cosas, pero no para otras de las que digo en el blog. Si uno de los amigos decide que ya no necesita el coche (o que a lo mejor lo usa sólo puntualmente), ¿tiene que seguir pagando lo de los demás?¿Pagaría sólo la amortización, o también el mantenimiento? Son temas que me parecen complejos de solucionar.
    – Lo de la segunda opción: lo que me parece complicado es determinar qué valor tiene la energía que se vierte, y la que se consume, desde el punto de vista de la red.

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  3. Hola

    Muchas gracias por la respuesta.

    – Ya me voy aclarando un poco más aunque hay cosas que me chirrían. Término fijo y término variable veo que se refiere a la factura de la electricidad (potencia y energía). Me queda claro. Cuando se habla de costes variables y costes fijos, entonces se refiere al sistema. Hay alguna cuestión que todavía me confunde. De todas formas, las definiciones son convenios, así que me tendré que “chapar” este convenio-galimatías. Me apunto el artículo que me adjuntas y me lo leo detenidamente (también sigo ecolab :)). Creo que tengo que enterarme bien de cómo se pagan cada una de las partidas de coste fijo.
    – Sí, entre las personas hay siempre “conflictos”, lo que tenemos que hacer es resolverlos hablando sin llegar a las manos :). Me refiero a que para eso está la democracia. Creo que en el caso del coche, si un amigo decide no usar más el coche, no habría tanto problema, porque la vida útil del coche viene más marcada por los km. Pero en realidad, pensándolo un poco más, creo que tienes razón porque… y si ¿ya no quiere usar nadie el coche? o ¿y si ahora un “free-rider” decide echarse otros amigos que han comprado un nuevo coche que consume menos y es más barato?
    El problema es complejo pero tenemos que hacer propuestas, ponerlas en marcha, ver cómo funcionan, y si no nos gustan, hacer cambios: no queda otra. (claro, que para esto también hace falta una cultura democrática bastante avanzada…) El ejemplo del coche también tiene el problema de pagar la deuda provocada por el déficit tarifario. Eso se produjo en el pasado cuando consumías como todo el mundo. Sin embargo, te conviertes en autoconsumidor y ya no pagas esa deuda.
    – Valor en euros? No me lo podría decir el mercado en el momento de verter a la red? Es decir, cuando vierto a la red recibo un vale de tantos euros que se corresponde al valor de mercado. Cuando consumo de la red pago como todos. A final de año hacemos cuentas. Quedaría, aún así, algo de costes fijos por pagar… (algunos costes fijos no sé por qué están en la “luz”. Ej: el suministro extrapeninsular es, diría yo, una transferencia solidaria. ¿quién debe pagar esa transferencia? ¿cómo? ¿depende de la energía que yo consuma? ¿de la potencia que tenga instalada? ¿se reparte por igual entre todos?…)

    Estoy leyendo y releyendo los artículos que adjuntas y más links. Creo que necesito un proceso de maduración de las ideas. Cuanto más leo, más preguntas tengo, pero eso siempre es así…

    Salud y muchas gracias otra vez!

    Pedro Olazabal

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  4. Pingback: Una propuesta de agenda para el nuevo gobierno | Economics for Energy Blog

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