El futuro de la energía nuclear en Francia

Para el futuro de la política energética francesa la energía nuclear no es un problema sino más bien una solución. Esa era la opinión del Director del centro de información de la sociedad francesa de energía nuclear – Francis Sorin –después de las discusiones del debate nacional sobre la transición energética (DNTE) francesa que toca su fin. Según Sorin esa constatación menoscaba muchas expectativas, porque para muchos la « transición energética » es en primer lugar sinónimo de reducción o incluso de abandono del recurso  nuclear y se esperaba que el debate confirmara como tal un acercamiento a esta idea. Este no es el caso: el grupo de trabajo creado por el Consejo Nacional de la DNTE para pensar en el mix energético del futuro no ha alcanzado un consenso. Se trata de hacer público el contenido de sus desacuerdos con varios escenarios conflictivos de transición en que los políticos deben decidir.
La transición energética es el paso de una sociedad basada en el consumo abundante de energías fósiles, a una sociedad más sostenible y más ecológica. Concretamente, hay que hacer ahorros de energía, optimizar nuestros sistemas de producción y utilizar al máximo las energías renovables. Avanzar hacia un modelo energético que permita satisfacer de manera sostenible, equitativa y segura para los hombres y su medio ambiente, las necesidades de energía de los ciudadanos y de la economía francesa. Habrá que inventar un nuevo modelo que dé respuesta a los retos planteados por el cambio climático y la necesidad de reducir las emisiones (véase nuestra entrada aquí) .
Del escenario “Todo nuclear” al escenario muy radical de la “sobriedad” energética, en esta entrada  presentamos los  cuatro visiones del futuro que ahora están en el corazón del debate y en la próxima entrada entraremos más en los detalles.
Escenario  de la  ‘Economía descarbonizada’: el todo nuclear
Coste de inversión estimado: 49 a 57 mil millones de euros por año (contra 37 mil millones en 2012).
Ventajas: apuesta por las tecnologías industriales francesas pero sin esfuerzo por reducir el consumo energético.
Desventajas: peligroso, no resuelve la cuestión de los desechos y los costos ocultos del nuclear.
En este escenario, la parte de la nuclear está considerablemente aumentada, en contra de la propuesta de François Hollande de reducir de 75 a 50% la proporción del nuclear en la generación de la electricidad. Las tendencias recientes se mantienen con un crecimiento anual significativo (1,7% en promedio): la expansión urbana continúa, al igual que el aumento del transporte de pasajeros y mercancías.
En este escenario, calificado de “suicida’ por Nicolas Hulot, el líder ecologista y popular presentador de televisión,  el consumo de electricidad se va duplicar en el año 2050. Los automóviles eléctricos e híbridos representan el 40% del parque, la calefacción por bombas de calor es masiva y el consumo de energía final sólo se reduce ligeramente. La parte de la energía nuclear en el mix energético  (y no sólo la electricidad) se acerca a 65%, frente al 42% actual y los bio-carburantes van a jugar un papel importante.
Escenario de  la ‘Sobriedad’: el más radical
Coste de inversión estimado: 62 a 69 mil millones de euros anuales.
Ventajas: continuación  del crecimiento verde y sostenible, verdadera transición energética, mejorar la eficiencia energética de los edificios y reducir la brecha energética.
Desventajas: una inversión considerable, trastorno industrial y de la inversión pública, promover cambios importantes en los hábitos de los particulares como empresas, revolución en los transportes.
Este es el escenario favorito de los ecologistas: salir de la energía nuclear mientras se reduce la dependencia en las energías de tipo fósil (más del 90% de la energía producida en Francia proviene de estas dos fuentes). Una revolución sostenible va asociada a la condición expresa de dividir por dos el consumo de energía, lo que implica  alterar el tejido económico e industrial del país al mismo tiempo que los hábitos de consumo de los franceses. En este escenario la ecología se impone como un nuevo modo de vida: vehículos drásticamente aligerados, velocidades reducidas, generalización de la agricultura ecológica, reciclaje, ‘cese progresivo’ de la expansión urbanística, una reducción considerable al consumo de masa. Por otra parte, se reforman unas 750.000 viviendas anuales, cinco veces más que actualmente. El papel de la biomasa (madera, etc. ) se multiplica por diez, a 46% del mix energético mientras que las otras energías renovables pasan del 3% al 43%.
Escenario de la ‘diversidad’: el más modulado
Coste de inversión estimado: 48 a 51 mil millones de euros por año.
Ventajas: el menos costoso, el más equilibrado y progresivo de los escenarios verdes que no trastorna los hábitos
Desventajas: conservará las energías fósiles y la energía nuclear, no fomenta una nueva revolución industrial.
A falta de consenso, es el escenario por defecto que se podría imponer. Aquí, sin una gran elección industrial ni perturbación del medio ambiente, la reducción del consumo de energía hasta 40 años se suaviza (-17%), a fin de tener en cuenta los 75 millones de franceses de 2050 y  un crecimiento económico medio de 1,7% por año. En cambio, el precio de la energía aumenta por una ‘fiscalidad energía-clima’ (impuesto de carbono, etc. ).
La proporción de la energía nuclear se reduce ligeramente, con una renovación parcial del parque, el relevo es esencialmente contraído por las renovables excluyendo la biomasa, que pasan del 3% al 30 %. El petróleo y el gas conservan aproximadamente el 20% del mix energético, más que en los otros escenarios, con una particular generalización del coche a dos litros por 100 km o  coches que utilizan el gas.
Escenario de la ‘eficacia’: el más optimizado
Coste de inversión estimado: 56 a 63 millones de euros anuales.
Ventajas: puesta sobre la optimización de los recursos actuales sin afectar a los hábitos, reducción significativa del riesgo nuclear.
Desventajas: costoso sin favorecer el desarrollo de una industria puntera, sustitución del nuclear por el gas.
La idea es dividir el consumo de energía en dos, optimizando la producción actual y aumentando el rendimiento de los transportes urbanos. Para reducir los viajes, se reduce de manera considerable el transporte de personas y mercancías gracias a políticas urbanas y una ‘reducción de las superficies terciarias por empleado’ que tienen por objetivo acercar los particulares a sus lugares de trabajo y a los servicios necesarios. Gracias a esos ahorros de energía, la parte de la energía nuclear en la energía total casi se divide por dos. En contrapunto, las energías renovables superan el 50% del consumo, con el énfasis en la biomasa y la recuperación local de calor urbano e industrial.
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