¿Y si enterramos nuestras emisiones de CO2?

Casi todos los escenarios sobre el futuro energético prevén que la captura de carbono (carbon capture and storage, CCS) jugará un papel clave a la hora de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. ¿Qué es esta tecnología? ¿Cómo funciona? ¿Estará disponible para combatir el cambio climático? En esta entrada intento proporcionar más información sobre el CCS.
Básicamente, tenemos a nuestra disposición tres sistemas para reducir las emisiones en sectores industriales y generación eléctrica: la eficiencia energética, las renovables, y el CCS. En nuestro blog ya hemos hablado en varias ocasiones de la eficiencia energética y de las renovables, pero relativamente poco del CCS. Hoy intento presentar algunos detalles básicos sobre esta tecnología.
Técnicamente el CCS consiste en tres pasos para evitar que el CO2 llegue a la atmósfera (lo explican de una manera ilustrativa en el Global CCS Institute). En primer lugar hay que capturar el CO2. Lógicamente, es más fácil hacer esto en el mismo sitio donde se emite. Las diferentes industrias requieren diferentes tecnologías de captura, pero el proceso es técnicamente posible para gran parte de  la industria (generación eléctrica, refinería, el sector químico, cemento, etc.). El mayor desafío en la captura es la separación del CO2 de otros gases residuales a través de membranas, solventes líquidos, u otros materiales sólidos. Después, el CO2 capturado tiene que ser transportado a su almacén permanente. Hoy en día ya somos técnicamente capaces de transportar CO2 comprimido por pipeline, barco o camión, pero la capacidad de transporte se tendría que incrementar fuertemente para facilitar el desarrollo del CCS a gran escala en el sector eléctrico, por ejemplo. Por último, el CO2 capturado se almacena bajo tierra. Para este cometido, los campos petrolíferos agotados u otras estructuras geológicas estables y impermeables son lugares apropiados para el almacenaje. Estas estructuras fueron capaces de contener petróleo o gas durante millones de años, con lo cual también son opciones para encerrar el CO2.
En un escenario sobre el futuro energético elaborado por el Institute for Prospective and Technological Analysis el CCS juega un papel importante.

En el gráfico se ve una estimación de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en Europa hasta el 2030. La parte gris representa el nivel de emisiones mínimo. Las áreas coloradas representan reducciones relacionadas a diferentes métodos de mitigación. La parte negra corresponde al CCS, que representa aproximadamente el 10% del ahorro conseguido hasta el 2030. Claramente, la disponibilidad del CCS afectará las estrategias generales para combatir el cambio climático. Otro documento de peso, el World Energy Outlook 2011 de la Agencia Internacional de la Energía, dedica un capítulo entero a este asunto. En ello estiman que será necesario hasta un 45% más de capacidad renovable si el CCS no se convierte en una tecnología viable hasta el 2035. Por lo que estas cifras demuestran la importancia de la tecnología CCS.
Entre los expertos hay controversia en si el CCS representará una opción de mitigación viable en el futuro o no. Esta inseguridad también está reflejada en comentarios en los medios de comunicación y en otros blogs: Robin Mills argumenta en el European Energy Review que la tecnología de CCS está actualmente atrapada en una zona muerte entre la investigación y la comercialización. A la vez, hace resaltar el gran potencial del CCS como tecnología de reducción de emisiones sin perjudicar la seguridad proveedora – sería posible mantener parte del viejo stock de plantas térmicas sin que estas produzcan emisiones de CO2. En otra entrada reciente en el European Energy Review Sonja van Renssen lamenta la falta de proyectos concretos, sobre todo en Europa. Su crítica se concentra en la lenta e ineficiente gestión de programas pilotos y su financiación.
Parece que la tecnología del CCS tiene todavía mucho por adelante para poder convertirse en un contribuyente válido de mitigación. Y si no fuera posible aprovecharse de está tecnología, serían necesarios mas esfuerzos en renovables y eficiencia energética – y sabemos que avanzar en estas dos ramas tiene sus propias complicaciones y limitaciones!
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5 comentarios en “¿Y si enterramos nuestras emisiones de CO2?

  1. Algunas dudas sobre el tema:
    1) Si se invierten esfuerzos ingentes en este tema no sería para que la generación eléctrica actual siga business as usual? Todo lo que se invierta en este área son esfuerzos que no se destinan a renovables o a otras tecnologías alternativas.
    2) Sólo valdría para las emisiones puntuales, pero no para focos difusos, como el transporte.
    3) Parece que guardar el CO2 en ubicaciones geológicas estables fuera como meterlo en una caja. Sin embargo, desconocemos el comportamiento que ese fluido pudiera desarrollar a lo largo del tiempo, su estabilidad, etc. Por ttanto, también hay una componente de seguridad a valorar.

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  2. Buen día & gracias por el comentario.

    intento dar respuesta a sus cuestiones:

    1) El CCS es atractivo porque es otra opcion mas para reducir las emisiones. Si es viable, esto reduciría la necesidad de capacidad renovable adicional. Esto es especialmente interesante, porque sustituir mas y mas capacidad tradicional con renovables puede ser dificil. Esto es por las características distintas de diferentes tecnologias de generación. Los renovables suelen ser mas volatiles e imprevisibles porque su producción depende de los temporales. Esto es solamente una razón porque mantener una parte de gas (como centrales de carga pico fiables) en el mix eléctrico tiene ventajas.

    2) entiendo que el CCS es también posible en el sector transporte. Pero la captura del CO2 de aquellos emisores que producen grandes cantidades en locales muy concretos (y que además no se mueven en si mismo) es más facil.

    3) la busqueda de sitios adecuados es un desafio. En la página del Global CCS institute indican como se hace esto.

    en general, me estoy moviendo fuera de mi area especializada respondiendo algunas de las preguntas. Por esto invito a los demás seguidores de nuestro blog (quizas ingenieros, geólogos) a facilitar información adicional!

    Gracias por vuestro interés!

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  3. Gracias por su respuesta. Yo misma soy geóloga y aunque tampoco es un área de especialización, la verdad es que sí me parece un tema que, además desde el punto de vista moral, presenta bastantes dificultades técnicas. No sé si leyeron hace poco en Nature Geoscience un artículo sobre la influencia que la explotación del acuífero de Lorca había tenido en cómo se desarrolló el terremoto que asoló la ciudad (no el hecho de que ocurriera, pero sí la forma en que ocurrió, a poca profundidad y generando por tanto daños enormes).
    No estoy diciendo que esto sea lo mismo. Pero sí que a veces el ser humano juega (y simplifica) con procesos que tienen una enorme complejidad…
    En cualquier caso, felicidades por traer el tema a debate. Creo que podremos debatir mucho a futuro.

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  4. nuevamente, muchas gracias por su comentario!
    Referente a los posibles riesgos del almacenaje, está también interesante ver que de momento en Europa se favorece el almacenamiento en agotados campos petrolíferos offshore – es decir: lejos del hábitat humano.

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