Subsidios a hidrocarburos en México en el punto de mira y reforma energética a la vista

El gobierno de México ha anunciado que se encuentra analizando y revisando los subsidios a los principales hidrocarburos. En el año 2010 el subsidio al GLP superó los 1.700 millones de euros y para el año 2011 el total ascendió a más de 2.200 millones de euros, cantidad equivalente a programas sociales federales como es el caso de “Oportunidades”. 

De aquí viene la pregunta ¿qué justifica el subsidio a este combustible? Una posible respuesta es que el subsidio otorgado sirve para el desarrollo de la sociedad, debido a que más de dos terceras partes de los hogares en México lo utilizan en las cocinas (cocción de alimentos).
Uno de los principales problemas es que más del 30% del consumo de GLP en México llega del exterior, principalmente de Estados Unidos, cuyos costes son mayores a los del país, así el gobierno paga la diferencia con el subsidio. Tal y como ha anunciado la Secretaría de energía de México, de mantenerse los actuales precios internacionales del crudo, el subsidio a las gasolinas y al diesel alcanzaría en 2012 una cantidad de 12.300 millones de euros, cifra 3.000 millones de euros mayor a lo estimado inicialmente en el presupuesto de 2012. Este anunciado subsidio equivaldría al presupuesto del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), al asignado a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) o a tres cuartas partes del presupuesto destinado a la educación pública. Asímismo, entre 2006 y 2011 la cantidad acumulada de los subsidios a la gasolina llegó a casi 40.000 millones de euros, suma alarmante, por lo que el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) ha recomendado otorgar beneficios a la población de menores ingresos, a través subsidios al transporte público en lugar de continuar con las ayudas a los combustibles, que benefician, en mayor medida, a los hogares con mayor ingreso per cápita.
Es importante señalar que los combustibles en México son un instrumento de recaudación fiscal a través del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), además de que alrededor de 50% de las gasolinas que se consumen en el país son importadas, por lo que se compran a precios internacionales, ante la falta de capacidad de refino en México. El IEPS que se aplica a la gasolina y al diesel es un impuesto con tasa variable, que ayuda ajustar el precio internacional de estos combustibles con el regulado por el gobierno federal. La volatilidad de los mercados internacionales junto con la política de precios estables en el mercado interno ha resultado en que el impuesto funcione como un subsidio a la venta final. Esta volatilidad de los precios internacionales afecta a las finanzas públicas de México, ya que el IEPS aplicable a gasolinas y diesel toma como base el precio de referencia para estos productos, de acuerdo con lo establecido en la Ley del IEPS.
Para combatir estos desajustes, el Gobierno federal está evaluando la posibilidad de aplicar un incremento adicional de hasta 0,12 euros al precio de las gasolinas para reducir el subsidio a los automovilistas, tal y como reveló Héctor Villarreal, director del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). Además el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, advirtió que México no puede posponer más una reforma energética y expresó: “porque aferrarnos a paradigmas de carácter ideológico o a resistencias apegadas a este principio provoca que se retrasen los beneficios para todos los mexicanos”.
En una reunión con líderes empresariales de Deutsche Bank y la Latin American Vereint, el presidente electo también aseguró que en México existe un ánimo entre los distintos partidos políticos, “ el favorecer la construcción de acuerdos para las reformas estructurales”. Peña Nieto admitió incluso que la reforma laboral recientemente aprobada  “es una prueba para todas las fuerzas políticas sobre su compromiso y capacidad de construir los acuerdos necesarios para que esto pueda tener lugar”. Por lo anterior  “México no puede posponer por más tiempo la experiencia exitosa en materia energética que se ha tenido en otras naciones y que ahora corresponde al país llevar a cabo”.
En cuanto a Pemex, Peña Nieto, dentro de la gira de trabajo por Europa en la que se reunió con empresarios españoles, advirtió que no tiene la intención de privatizarla, sino de promover la inversión privada para mejorar su competitividad. En declaraciones ante responsables de empresas como Repsol, Telefónica y BBVA, declaró: “Nunca, y lo subrayo, he señalado el que esté postulando la privatización de esta gran empresa nacional, (La intención es que) logremos una mayor competitividad a partir de la participación del sector privado, sin que esto signifique privatización”. El presidente de México también pronunció un discurso en el que ensalzó las oportunidades de inversión de México, con la firme intención de proporcionar condiciones estructurales adecuadas para hacer de México un destino atractivo a los inversores. 
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